Trump endurece el tono tras el ataque a la embajada en Riad

NewsITe
Buenos Aires, 2 de marzo (NA) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que la actual ofensiva militar contra el régimen iraní es apenas el inicio de una escalada mayor. Tras el ataque con drones a la embajada estadounidense en Riad, el mandatario volvió a endurecer su discurso y adelantó que “lo grande viene pronto”, en referencia a una nueva fase de la campaña militar en Medio Oriente.
En una entrevista con la cadena CNN, Trump señaló que la operación en curso puede prolongarse mucho más allá de las cinco semanas previstas inicialmente. “Ni siquiera hemos empezado a golpearles fuerte. Lo grande viene pronto”, insistió, al remarcar que Washington dispone de capacidad operativa para intensificar los ataques contra objetivos vinculados a Teherán.
Las declaraciones se conocieron antes del ataque con dos drones contra la sede diplomática estadounidense en la capital saudita, que provocó daños materiales y un incendio “limitado”, de acuerdo con el Ministerio de Defensa de Arabia Saudita. Poco después, en diálogo con NewsNation, el mandatario anticipó que “pronto conocerán la respuesta de Washington al ataque a su embajada en Riad y al asesinato de soldados estadounidenses”.
Los cuatro objetivos centrales de la operación “Furia épica”
Por primera vez, la Casa Blanca explicitó los pilares estratégicos que guían la ofensiva bautizada como “Furia épica”. El esquema apunta a golpear la estructura militar y la proyección regional de Irán, así como a limitar su influencia sobre organizaciones aliadas.
- Destruir la capacidad misilística: el primer objetivo es desarticular la infraestructura de lanzamiento de misiles balísticos iraníes.
- Neutralizar la marina iraní: el segundo punto se centra en la flota naval. Trump aseguró que ya fueron hundidas al menos diez embarcaciones.
- Bloquear el acceso al arma nuclear: el tercer objetivo es impedir de manera definitiva que Teherán pueda desarrollar armamento atómico.
- Cortar el respaldo a milicias aliadas: el cuarto eje busca frenar el apoyo financiero y militar a grupos como Hezbollah y Hamas.
Vacío de poder en Teherán y cambios en el mando
El presidente estadounidense subrayó además el impacto político de los ataques selectivos tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei. Según Trump, la cúpula iraní atraviesa un escenario de “caos total” luego de la eliminación de 49 altos mandos militares y políticos del régimen.
“Ellos mismos no saben quién los lidera ahora”, deslizó, al sugerir que, si bien Washington no persigue formalmente un “cambio de régimen”, los golpes contra la estructura de poder iraní ya habrían generado un reacomodamiento interno de facto.
Alianzas regionales y posibilidad de tropas terrestres
Otro aspecto destacado por el gobierno norteamericano es el papel cada vez más activo de los aliados en el Golfo. Países como Bahréin, Jordania, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, que en otros conflictos habían mantenido un perfil bajo, ahora participan de manera directa tras haber sido blanco de acciones atribuidas a Irán.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el propio Trump evitaron descartar el despliegue de tropas terrestres si la dinámica del conflicto lo exigiera. Hegseth marcó distancia de intervenciones pasadas al afirmar que no se trata de una “guerra interminable”, ni de una estrategia de “construcción nacional”, sino de una campaña limitada con reglas de enfrentamiento más amplias.
“Peleamos para ganar y no desperdiciar vidas”, sostuvo Hegseth al explicar el enfoque de la ofensiva estadounidense.
Costo humano, desgaste operativo y debate interno
La conducción militar reconoce que la operación tiene un costo significativo. El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, habló de un “trabajo arduo” que ya dejó cuatro soldados estadounidenses muertos en un ataque en Kuwait, además de la pérdida de tres aeronaves, atribuidas oficialmente a fuego amigo.
En paralelo, en Estados Unidos crece el debate sobre el rumbo y la duración de la intervención. Organizaciones humanitarias y sectores de la oposición alertan por los riesgos de una escalada regional y por el impacto sobre la población civil iraní. Sin embargo, Trump se mantiene firme en su postura y minimiza las repercusiones políticas internas.
“No me importan las encuestas. Estoy haciendo lo correcto en Irán”, afirmó el mandatario, al sostener que la presión militar sobre Teherán es necesaria para evitar que el régimen consolide su poder armamentístico y su red de aliados en la región.

