La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas se manifestó luego de varios días de embestidas del presidente Javier Milei a la prensa. “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, había escrito el mandatario. La entidad rechazó los discursos de odio y advirtió sobre los riesgos para la democracia.

De la redacción de EL NORTE
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La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) alertó este miércoles sobre la promoción del “odio” hacia los trabajadores de prensa por parte del presidente Javier Milei y sus funcionarios, que en Pascuas se cristalizó en mensajes concretos como “la gente no odia lo suficiente a los periodistas”.
La entidad, que agrupa 180 empresas de medios de todo el país, entre editoras de diarios, periódicos, revistas y sitios web, emitió un comunicado titulado «Criticar sin apelar al odio», donde advierte los riesgos para la libertad de expresión y la democracia de atacar al periodismo.
“El presidente, algunos funcionarios y numerosos militantes vienen reiterando una apelación al ‘odio’ contra los periodistas que entendemos puede ser riesgosa para la sana convivencia democrática”, comienza el documento.
Si bien el último mensaje presidencial escala en la violencia simbólica dirigida a la prensa, desde el comienzo de su Gobierno y durante la campaña el oficialismo promueve discursos de odio hacia los comunicadores. El presidente ha utilizado el calificativo “ensobrado” en reiteradas oportunidades contra periodistas críticos.
ADEPA expresó su preocupación por el aumento de agravios hacia periodistas y voces críticas desde sectores del poder en varias oportunidades, en marzo publicó un informe semestral en el que alertó sobre los riesgos de la violencia verbal y digital.
En defensa del oficio, ADEPA remarcó que “sin duda la libertad de expresión nos incluye a todos. Desde el ciudadano común hasta el político más encumbrado, desde el juez hasta el acusado, desde el artista hasta el periodista”.
Al mismo tiempo, destacó la función social del periodismo. “Aunque algunos digan que es una mera actividad económica, las democracias liberales de Occidente le confieren un papel constitucional: examinar al poder, auditar la cosa pública, facilitar el acceso a la información, favorecer el debate argumentado”, expuso.
“No es un privilegio, ni siquiera una exclusividad. Cualquiera puede hacerlo y las nuevas tecnologías han bajado las barreras para ello. Pero hacer periodismo requiere más que repetir eslóganes, elevar la voz y multiplicar agravios”, agregó la entidad.
“El oficio periodístico está lleno de profesionales que se arriesgan en territorios tomados por el narcotráfico, que sufren represalias por desnudar la corrupción o un negociado, que se exponen físicamente para cubrir una emergencia o un hecho de inseguridad. Por ese trabajo, por esas caras, conocidas y anónimas, la sociedad puede tener una base común para el diálogo social y para abordar los problemas”, detalló.

