Tras las elecciones, el mercado regresa a la demanda de pesos

Aunque el foco está puesto en las elecciones, la próxima semana las empresas deberán enfrentar un problema inmediato: la falta de pesos para pagar sueldos, impuestos y alquileres.

Ilustración pesos

Pase lo que pase mañana en las urnas, el lunes las empresas argentinas volverán a enfrentar la misma realidad: sueldos, alquileres, impuestos, vencimientos y compromisos que solo pueden pagarse en pesos. Y la moneda local escasea. La incertidumbre electoral, sumada a la fuerte dolarización de carteras de las últimas semanas, dejó al mercado prácticamente seco. En ese contexto, los analistas advierten que la economía necesitará un reingreso urgente de pesos para sostener la actividad.

“Llega el lunes a la mañana y, sea el resultado electoral que sea, hay que pagar sueldos, impuestos y alquileres. La pregunta es de dónde salen los pesos para pagar todo esto en una economía que no tiene déficit fiscal”, explicó el economista jefe del Estudio Arriazu, Fernando Marengo. Según su visión, hay dos caminos posibles: que los privados empiecen a vender los dólares que compraron para cubrirse del proceso electoral, o que el propio Gobierno inyecte liquidez en el mercado.

El punto de inflexión podría llegar el miércoles 29 de octubre, cuando el equipo económico que encabeza Luis Caputo enfrente un vencimiento de deuda por unos $11 billones, cifra que, según estimaciones del mercado, podría no renovarse completamente. Esa licitación se transformará en el termómetro clave del ánimo financiero poselectoral.

Marengo recordó que la licitación anterior, realizada el 15 de octubre, ya había mostrado señales de tensión: vencían $3,8 billones y solo se renovó el 45,7%. La Secretaría de Finanzas adjudicó $1,75 billones sobre ofertas por $2,61 billones, lo que evidenció el desinterés de los inversores por permanecer en activos en pesos en la previa de la votación. “La alternativa ahora será o vender los dólares comprados o dejar vencer parte de los bonos para volver a darle
liquidez a la economía”, agregó el economista.

El trasfondo es claro: el mercado se anticipa a un posible cambio de escenario. “Si uno mira la valuación de los activos argentinos, el riesgo país, la fuerte dolarización de portafolios y otros indicadores financieros, da la sensación de que el mercado está descontando un resultado electoral peor de lo que proyectan los analistas políticos”, advirtió Marengo.

Para Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, la reacción dependerá del resultado de los comicios. Si el desenlace es favorable al oficialismo, el Gobierno podría verse obligado a liberar pesos para reanimar la economía. “No veo un rollover del 100%, pero tampoco algo tan bajo como el del último, que fue de 45,7%. Me imagino algo intermedio”, dijo en diálogo con Ámbito.

Cachanosky aclara que un resultado “favorable” no implica necesariamente que La Libertad Avanza (LLA) obtenga más votos que Fuerza Patria (FP), sino que logre acercarse al tercio legislativo necesario para sostener vetos y evitar bloqueos en el Congreso. Esa sería, para los mercados, una señal de gobernabilidad mínima.

Sin embargo, el Gobierno enfrenta un dilema. Si libera demasiados pesos, podría alimentar nuevamente la demanda de dólares en caso de que el resultado electoral no sea bien recibido. Por eso, la administración de Caputo deberá equilibrar entre sostener la liquidez y evitar otra corrida cambiaria.

Un informe de Proficio Investment refleja el mismo tono de cautela. Según el bróker, aunque las encuestas ubican a LLA apenas dos puntos por encima de FP y aliados, la experiencia reciente con los sondeos en Buenos Aires obliga a tomar esos datos con pinzas. Para la firma, un “escenario positivo” sería un empate técnico dentro del margen de error de ±2 puntos, mientras que una derrota por más de cinco puntos marcaría un “escenario negativo” con riesgo de nuevas tensiones financieras.

En definitiva, el mercado espera certezas. Y más allá del resultado electoral, el desafío del lunes será conseguir pesos. Porque la economía real no vota: paga sueldos, impuestos y deudas, y necesita efectivo para seguir funcionando.

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