Transporte en AMBA: el boleto ya subió hasta 17 veces

El salto del boleto en AMBA: subtes, trenes y colectivos por encima de la inflación

Pasajeros en transporte público en el AMBA

NewsITe

Las tarifas del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se dispararon desde el inicio de la gestión de Javier Milei y, de acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), ya superan con amplitud a la inflación acumulada del período. Entre diciembre de 2023 y abril de 2026, los boletos de subte, trenes y colectivos registraron incrementos que, en algunos casos, multiplican por 17 los valores anteriores.

Según el relevamiento, la suba de tarifas se explica en gran medida por la reducción de subsidios nacionales y el fuerte encarecimiento de los costos operativos –en particular el combustible–, en un contexto de caída del poder adquisitivo y menor demanda de pasajeros. El ajuste tarifario no solo impacta en los usuarios cotidianos del AMBA, sino que también expone diferencias con el interior del país, donde los boletos registran valores aún más elevados.

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Subte: el transporte que más aumentó

El estudio de CEPA indica que la tarifa del subte fue la que más subió en términos nominales y reales. El boleto pasó de $80 a $1.414 entre diciembre de 2023 y abril de 2026. Esto representa un incremento nominal del 1.668%, es decir, el valor se multiplicó por más de 17 veces. Si se descuenta la inflación acumulada del 303,5% en ese lapso, el aumento real se ubica en torno al 337%.

La magnitud de esta suba coloca al subte como el modo de transporte que más se encareció en el AMBA, por encima de colectivos y trenes. La recomposición tarifaria forma parte de la estrategia oficial de avanzar hacia un esquema con menor peso de los subsidios y mayor participación del usuario en el costo del servicio.

Colectivos y trenes: fuertes subas y menor demanda

En el caso de los colectivos, el boleto también evidenció un salto muy por encima de la inflación. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, la tarifa se multiplicó hasta por 16. En la Provincia de Buenos Aires se verificó una suba nominal del 1.545%, mientras que en la jurisdicción nacional el incremento fue del 1.221%. Medidos en términos reales, estos ajustes implican variaciones de entre 228% y 307% por encima de la inflación del período.

El tren metropolitano mostró, dentro del sistema, la menor suba nominal, pero aun así superó con creces la evolución general de precios. La tarifa pasó de $33,29 a $280 entre noviembre de 2023 y abril de 2026, lo que implica un aumento del 741% y una suba real cercana al 119%. A partir de mayo de 2026, el boleto trepó a $330, sumando un 17,9% adicional respecto de abril, en línea con la fórmula de actualización vigente.

Golpe al salario mínimo y a los estudiantes

El encarecimiento del transporte se siente con fuerza en los bolsillos de los sectores de menores ingresos. Para un trabajador que percibe el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) y combina colectivo y subte para ir a trabajar, el gasto mensual en transporte representaba el 2,6% de su ingreso en diciembre de 2023. Para abril de 2026, esa proporción trepó al 17,3%, según los cálculos de CEPA.

El organismo atribuye esta pérdida de poder de compra a dos factores: subas de tarifas muy por encima de la inflación general y un salario mínimo que quedó rezagado. El SMVM pasó de $156.000 en diciembre de 2023 a $357.800 en abril de 2026, un incremento nominal del 129%, muy inferior al 303,5% de inflación acumulada. Esto implica una caída real de alrededor del 43% en el poder adquisitivo del ingreso mínimo.

La situación es aún más crítica para los beneficiarios de la Beca Progresar. Con el monto congelado en $35.000 desde marzo de 2025, la beca perdió un 87% de su poder de compra frente a los aumentos de los boletos. De acuerdo con el informe, en diciembre de 2023 ese ingreso permitía costear 839 viajes en colectivo con descuento; hoy alcanza solo para 111 pasajes.

Brecha con el interior y presión de los costos

El estudio también pone el foco en la inequidad federal en materia tarifaria. Tras la eliminación del Fondo Compensador del Transporte Público del Interior en 2024, la distancia entre lo que se paga en el AMBA y en otras ciudades del país se amplió aún más. Mientras el boleto mínimo en el área metropolitana ronda los $700, en localidades como San Martín de los Andes llega a $2.300 y en Rawson a $2.192, más de tres veces el valor que pagan los usuarios del AMBA.

Detrás de estos aumentos se ubica, entre otros factores, el encarecimiento del gasoil, cuyo precio se incrementó un 536% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, superando en más de 230 puntos porcentuales a la inflación general. A esto se suma una reducción real del 17,5% en el presupuesto del Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) para 2026, lo que, advierte CEPA, compromete los recursos para mantenimiento y renovación de la red.

Menos pasajeros y un horizonte de nuevas subas

La combinación de caída de ingresos, recesión y suba de tarifas se refleja en una menor utilización del sistema de transporte público. En febrero de 2026, la cantidad total de viajes realizados se redujo un 12,9% interanual. El tren fue el medio más afectado, con una baja del 23,6% en la cantidad de pasajeros, mientras que los colectivos mostraron una merma del 11,7%.

Lejos de dar por finalizado el proceso, el informe de CEPA alerta que los aumentos podrían continuar a lo largo de 2026. Con una fórmula de actualización mensual atada a los costos operativos y a la volatilidad de los precios internacionales de la energía, el organismo advierte que el esquema actual de recomposición tarifaria podría seguir presionando sobre el bolsillo de los usuarios en los próximos meses.

“Las tarifas del transporte aumentaron muy por encima de la inflación general, mientras que el salario mínimo fue fijado sistemáticamente por debajo de ella”, concluyó CEPA, al resumir el deterioro del poder adquisitivo frente al costo de viajar en la Argentina actual.

En este escenario, especialistas señalan que el desafío para la política pública será encontrar un equilibrio entre la sustentabilidad económica del sistema y la accesibilidad para millones de usuarios que dependen del transporte público para realizar sus actividades cotidianas.

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