Las provincias recibieron $7,32 billones en octubre, pero el año sigue en rojo

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Las transferencias automáticas de la Nación a las provincias registraron en octubre un leve crecimiento real, luego de varios meses de desempeño dispar. De acuerdo con un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, los giros alcanzaron los $7,32 billones, con un aumento nominal del 33,4% interanual.
Descontado el efecto de la inflación proyectada para el período, ese incremento se traduce en una suba real del 0,5% frente a octubre de 2025. En la comparación mensual, respecto de septiembre, el avance fue algo mayor: 1,5%. Pese a estos números positivos en el margen, el balance acumulado del año todavía muestra pérdidas para la mayoría de los distritos.
El desempeño de las transferencias estuvo marcado por la evolución de los principales impuestos nacionales que se coparticipan con las jurisdicciones. La Coparticipación Federal de Impuestos explicó el 92% del total distribuido: fueron $6.710.986 millones, con una suba real del 0,9% interanual.
Ganancias sostiene la recaudación; el IVA vuelve a caer
Según el reporte del IARAF, el avance observado en la coparticipación fue “un resultado apoyado, nuevamente, en un buen desempeño del impuesto a las Ganancias”, que exhibió una mejora real del 17,1%. Este tributo, fuertemente ligado a los ingresos formales y a las utilidades de las empresas, volvió a convertirse en el motor de la mejora recaudatoria.
En contraste, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), asociado al consumo, “otra vez volvió a marcar retrocesos de importante magnitud”, con una caída real del 7,5% interanual. Esta dinámica refleja un mercado interno todavía debilitado, con familias y empresas que moderan sus gastos frente al encarecimiento del financiamiento y la pérdida de poder adquisitivo.
El resto de las transferencias por leyes y regímenes especiales sumó $328.348 millones, con un aumento real del 7,6%. En cambio, las compensaciones ligadas al Consenso Fiscal mostraron un retroceso del 12,8% real, lo que afectó particularmente a algunas jurisdicciones que dependían en mayor medida de esos recursos adicionales.
Ganadores y perdedores entre las provincias
Las variaciones entre provincias fueron heterogéneas. Los mayores avances interanuales se registraron en Santa Cruz (+1,7%), Tierra del Fuego (+1,5%), La Pampa (+1,4%) y Neuquén (+1,4%), todas con incrementos reales por encima del promedio general. Estos distritos se vieron favorecidos por la combinación de la coparticipación y los regímenes especiales.
En el otro extremo, Buenos Aires (-0,4%) y Tucumán (-0,2%) fueron las únicas jurisdicciones con caídas reales en octubre, golpeadas sobre todo por el recorte en las compensaciones del Consenso Fiscal. La provincia de Buenos Aires, por su peso demográfico y económico, suele tener una fuerte incidencia en el reparto de fondos y cualquier ajuste se siente con especial intensidad en sus cuentas.
Pese al leve repunte del mes, el acumulado enero-octubre de 2026 no logra salir del terreno negativo. En los primeros diez meses del año se transfirieron $65,41 billones, lo que implica una caída real del 0,5% frente a igual período de 2025. En términos de recursos, se traduce en una pérdida de $346.287 millones para el conjunto de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Un 2026 todavía complicado para las finanzas locales
En el mapa acumulado del año, solo Catamarca muestra un saldo positivo de recursos, con una mejora real del 0,8% entre enero y octubre. En contraste, CABA es el distrito más perjudicado, con una merma acumulada del 1,2% real en las transferencias, en un contexto de tensiones recurrentes entre la administración porteña y el Gobierno nacional por el reparto de fondos.
Los especialistas del IARAF advierten que este escenario condiciona la planificación financiera de los gobiernos provinciales, que deben afrontar el pago de salarios, jubilaciones y servicios esenciales con ingresos que, en términos reales, se mantienen por debajo de los niveles del año pasado. Para muchas jurisdicciones, el margen para sostener la obra pública y programas locales resulta cada vez más acotado.
A la espera de una eventual recuperación más firme de la actividad económica y del consumo, las transferencias automáticas seguirán bajo la lupa de las administraciones provinciales. De su evolución dependerá buena parte de la capacidad de los distritos para atravesar el final de 2026 sin profundizar el ajuste en sus presupuestos.

