Tiroteo narco en Villa Elisa expone fallas en la prevención

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Un brutal tiroteo en Villa Elisa, que dejó dos muertos y dos detenidos, volvió a colocar al intendente de La Plata, Julio Alak, bajo presión por la inseguridad y el avance del narcomenudeo en la capital bonaerense. El episodio ocurrió en una vivienda ubicada en la esquina de 413 y 152, en la zona norte del distrito, y reavivó las críticas por la falta de prevención en puntos ya señalados por causas previas.
De acuerdo a fuentes policiales y judiciales, un llamado al 911 alertó por detonaciones en el lugar y derivó en la intervención del Comando de Patrullas Base Norte. Al arribar, los efectivos encontraron a dos hombres sin vida dentro de la vivienda. Luego se supo que se trataba de Mauro Javier Gil, de 35 años, y Joaquín Jeremías Ponzo, de 39, ambos con antecedentes penales.
La casa donde se produjo el enfrentamiento no era desconocida para las autoridades. Estaba bajo la lupa desde el 24 de junio en una investigación por presunta comercialización de estupefacientes y, además, había sido allanada en diciembre de 2024 en el marco de una causa por robo agravado. Pese a esos antecedentes, el lugar volvió a convertirse en escenario de un hecho violento con saldo fatal.
Dos muertos, dos detenidos y un territorio en disputa
La reconstrucción inicial indica que dos hombres ingresaron armados a la vivienda y, tras un forcejeo, se desató una balacera. Más tarde, la Policía aprehendió a dos sospechosos que circulaban en una moto Honda Storm 150, quienes habrían intentado escapar de la zona tras el tiroteo.
Uno de los detenidos había recuperado la libertad en mayo y registraba causas por robo agravado, portación ilegal de armas, amenazas y encubrimiento. Gil, uno de los fallecidos, también tenía antecedentes y una orden de captura vigente. La combinación de armas, drogas y prontuarios extensos refuerza la hipótesis de un conflicto vinculado al narcomenudeo y a disputas territoriales en el barrio.
El caso, más allá de la crónica policial, abre interrogantes políticos e institucionales. En La Plata se acumulan reclamos por mayor presencia del Estado en barrios periféricos, controles más estrictos y coordinación efectiva entre el municipio, la Policía bonaerense y la Justicia para seguir de cerca domicilios ya señalados por causas previas.
Alak, la seguridad y el desafío de controlar el narcomenudeo
La gestión de Julio Alak enfrenta ahora el desafío de explicar qué mecanismos de prevención se aplican sobre los puntos identificados como posibles focos de narcomenudeo. Vecinos de Villa Elisa y de otras zonas del partido vienen manifestando preocupación por movimientos sospechosos, denuncias reiteradas y la sensación de que la respuesta estatal llega recién después de los hechos más graves.
- Vivienda con antecedentes por drogas y robos, nuevamente escenario de violencia.
- Dos personas asesinadas y dos detenidos con prontuarios importantes.
- Reclamos por mayor coordinación entre municipio, Policía y Justicia.
- Demanda vecinal por más controles y presencia en barrios periféricos.
En un contexto de creciente preocupación por la inseguridad en la provincia de Buenos Aires, el episodio vuelve a instalar el debate sobre cómo se monitorea a las bandas que operan en los márgenes del delito organizado, pero con un impacto directo en la vida cotidiana de los vecinos. La Plata, señalan analistas y referentes locales, ya no puede tratar estos hechos como episodios aislados, sino como parte de una problemática estructural que exige políticas sostenidas de prevención, inteligencia criminal y control territorial.

