Una mirada actual a un Shakespeare poco conocido

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El actor y director Alejandro Viola presenta en Buenos Aires “Timón y las bestias”, una versión libre de La vida de Timón de Atenas, una de las obras menos representadas y más discutidas de William Shakespeare. El espectáculo se estrena el 12 de febrero y tendrá funciones los jueves a las 20.30 en la sala El Extranjero, con una puesta minimalista y un fuerte paralelismo con la realidad política y social actual.
La obra propone una versión contemporánea, de unos 70 minutos de duración, con solo cuatro intérpretes en escena y un dispositivo escénico reducido al máximo. Sin escenografía convencional, la acción se sostiene en cuatro sillas, una pequeña tabla a modo de mesa y el trabajo actoral, que multiplica personajes y puntos de vista para acercar al público a un texto poco transitado del canon shakespeariano.
Viola contó que el proyecto nació en un momento personal complejo: tras quebrarse el tobillo, pasó largos meses de recuperación y lectura, en los que volvió a encontrarse con esta pieza de Shakespeare. Ese reencuentro lo llevó a descubrir en Timón de Atenas una potencia contemporánea que, según reconoce, muchas veces queda eclipsada por la fama de otras comedias y tragedias del autor inglés.
Un filántropo traicionado y un espejo de la coyuntura
El eje que lo atrapó fue la transformación del protagonista: un hombre rico, generoso y dispuesto a ayudar a sus amigos cuando atraviesan problemas económicos, que de repente cae en la ruina y se ve abandonado por todos aquellos a quienes sostuvo. La traición, la ingratitud y la falta de memoria de su entorno lo empujan a un giro radical: del filántropo admirado al misántropo que odia a la sociedad y termina aislado en una cueva.
A diferencia de otras adaptaciones que enfatizan la cuestión económica o las grandes crisis financieras, Viola decidió concentrarse en las relaciones humanas. Le interesó, sobre todo, la deslealtad de las personas cercanas, las excusas para no ayudar —como el clásico “justo invertí”— y la hipocresía de los vínculos cuando el dinero deja de estar disponible. Esa mirada, afirma, dialoga de manera directa con las tensiones entre lo colectivo y el individualismo que atraviesan la Argentina y el mundo.
El director relaciona la obra con la discusión actual sobre la solidaridad y el sálvese quien pueda. Conceptos antes asociados al bien común —cuidar a los adultos mayores, a las personas con discapacidad o a quienes menos tienen— hoy se ponen en cuestión con frases como “con la mía no”. En ese clima de cansancio social y golpes económicos, advierte Viola, ciertos discursos individualistas bajan desde las altas esferas y calan más rápido en la sociedad.
Minimalismo escénico y vigencia de Shakespeare
La puesta de “Timón y las bestias” refuerza su carácter contemporáneo a través de una estética austera: cuatro actores en escena —Martín Henderson, Santiago Vicchi, Kevin Chiele y Emiliano Carrazzone— asumen múltiples roles bajo la dirección y adaptación de Viola. La ausencia de escenografía recargada permite que el foco esté en el texto, la interpretación y la resonancia de los temas que plantea la historia.
Viola subraya que se trata de un Shakespeare poco transitado también en la Argentina. Según su recuento, solo existen dos antecedentes significativos: una versión en el Instituto Di Tella en la década del 60 y otra puesta a comienzos de los 2000. Con esta nueva adaptación busca volver a poner en circulación un material que, pese a su escasa difusión, conserva una sorprendente actualidad.
Lejos de quedar atrapadas en el siglo XVII, las traiciones, deslealtades e ingratitudes observadas por Shakespeare dialogan con la coyuntura de hoy. En “Timón y las bestias”, esos conflictos se convierten en un espejo incómodo de una sociedad que revisa sus valores, discute los límites de la solidaridad y se interroga sobre el precio del individualismo.
“Las traiciones, la deslealtad y la ingratitud ocurrieron en el 1600 y ocurren ahora”, resume Alejandro Viola sobre la vigencia de su adaptación.

