La intimidad del gesto que dio la vuelta al mundo.

Mientras se prepara para debutar con la camiseta de River, Thiago Almada decidió contar la historia completa detrás de una de las imágenes más potentes que dejó el Mundial 2026: la bandera de las Islas Malvinas que apareció en el césped del estadio tras la victoria de la Selección argentina sobre Inglaterra en semifinales.
En diálogo radial, el mediocampista surgido de Vélez reconoció que los verdaderos dueños de la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” son amigos suyos del barrio Fuerte Apache, quienes viajaron a Estados Unidos para alentar al equipo de Lionel Scaloni y terminaron siendo protagonistas involuntarios de una postal histórica.
Aquel partido, disputado en el imponente Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, terminó con triunfo argentino por 2 a 1 y desató una celebración cargada de simbolismo político, deportivo y emocional. En medio de los festejos, las cámaras captaron a Giovani Lo Celso levantando la bandera celeste y blanca con la silueta del archipiélago, una escena que rápidamente se viralizó en todo el planeta.
Cómo llegó la bandera al campo de juego
Almada relató que sus amigos debieron desprenderse del trapo de apuro para evitar que se los confiscara la seguridad del estadio, que suele actuar con firmeza ante cualquier mensaje considerado político. “Los que tiraron la bandera de Malvinas en el partido contra Inglaterra son amigos míos, de Fuerte Apache”, contó el volante, orgulloso del acontecimiento.
“Tuvieron que tirar la bandera porque se la iban a sacar y ahí la agarró Gio. Fue una locura total, más que nada por cómo se dio el partido y porque era ante Inglaterra. Quedó para la historia”, reconstruyó Almada, aludiendo al peso que tiene, para el hincha argentino, enfrentar a la selección inglesa cada vez que el fixture los cruza en un torneo grande.
La presencia de la frase “Las Malvinas son argentinas” en plena semifinal mundialista volvió a poner en escena el reclamo de soberanía que la Argentina sostiene de manera pacífica desde hace décadas, y conectó con una memoria colectiva marcada por la Guerra de 1982 y por numerosos episodios futbolísticos atravesados por esa disputa.
Balance del Mundial y la interna del plantel
Más allá de la anécdota de la bandera, Almada también hizo un repaso de lo que significó para él formar parte del plantel que llegó hasta las instancias decisivas del Mundial 2026. El mediocampista remarcó que esta vez pudo disfrutar más minutos en cancha y sentirse protagonista dentro de un grupo consolidado.
- Destacó la fortaleza anímica del plantel para superar partidos cerrados.
- Valoró el clima de camaradería: mates, truco y charlas cotidianas fuera de la presión competitiva.
- Subrayó que la experiencia lo marcó en lo deportivo y en lo humano.
“Con el correr del tiempo nos vamos a dar cuenta de lo que logramos. Lo disfruté muchísimo más porque tuve más minutos. Siento que lo exprimí al máximo todos los días, compartiendo el mate y el truco con mis compañeros. Esos momentos van a quedar siempre para nuestra vida”, sostuvo.
“Quedó para la historia”, resumió Almada sobre la bandera de Malvinas que terminó en manos de Giovani Lo Celso tras el triunfo ante Inglaterra.
Ahora, el ex Vélez afronta un nuevo desafío: adaptarse al esquema de Eduardo Coudet y ganarse un lugar en un River que apuesta fuerte por su talento. Pero el futbolista ya sabe que, más allá de lo que ocurra en su carrera, su nombre quedará ligado para siempre a una de las imágenes más simbólicas de la relación entre la Selección, el fútbol y la causa Malvinas.

