The Economist renovó sus cuestionamientos al rumbo económico de Milei

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El influyente semanario británico The Economist volvió a poner la lupa sobre la gestión del presidente Javier Milei y advirtió que, para asegurar su continuidad más allá de 2027, “la Argentina necesita menos gritos y más crecimiento”. Se trata del tercer artículo crítico dedicado al Gobierno argentino en el lapso de una semana, reflejo del interés y también de la cautela con la que el mundo financiero sigue la experiencia libertaria.
En su análisis, la revista reconoce que Milei asumió en un contexto de hiperinflación inminente y fuerte desconfianza de los mercados. No obstante, subraya que el mandatario “demostró que estaban equivocados” muchos de los pronósticos más pesimistas, al lograr una fuerte desaceleración de los precios y consolidar un ajuste del gasto público que derivó en superávit fiscal.
El artículo detalla que la inflación anual se redujo desde el 161% que se registraba en la previa de la asunción presidencial hasta el 34% en julio, y resalta que la economía apunta a crecer por segundo año consecutivo. Según el medio, la baja en el ritmo inflacionario también se reflejó en una leve mejora de los indicadores de pobreza, aunque todavía en niveles muy elevados para los estándares históricos del país.
Sin embargo, The Economist advierte que los logros macroeconómicos conviven con un crecimiento “lento y desigual”. Entre los principales focos de preocupación menciona la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la incertidumbre en el mercado laboral, el aumento de la informalidad y el desgaste político que enfrenta el oficialismo ante el ajuste.
Reformas pendientes y advertencias hacia 2027
De cara a las elecciones presidenciales de 2027, la publicación subraya que el programa económico podría enfrentar un freno si el Gobierno no logra dinamizar la inversión privada y el crédito. En esa línea, sostiene que Milei debería “ser más libertario, no menos”, es decir, profundizar las reformas promercado que todavía están a medio camino.
Entre las recomendaciones concretas, el semanario propone avanzar con el levantamiento de las restricciones cambiarias aún vigentes y reducir al mínimo las intervenciones del Banco Central para sostener el valor del peso, a fin de permitir una política monetaria más flexible y previsible para los inversores.
El editorial también sugiere recortar subsidios al transporte y redirigir recursos hacia la infraestructura, en particular rutas y redes ferroviarias. Según el análisis, esa reasignación podría apuntalar la competitividad de la economía real y responder a uno de los sectores donde la administración Milei recibe críticas crecientes, tanto desde la oposición como de algunos aliados.
Diplomacia, estilo presidencial y el equilibrio político
Más allá de las variables económicas, The Economist introduce un costado político y comunicacional en su crítica. Plantea que el Presidente debería evitar el uso de conflictos diplomáticos —como la cuestión Malvinas— y los choques verbales con otros líderes o actores locales como elemento de distracción. En cambio, lo insta a “mostrar algo de empatía” hacia las dificultades cotidianas de las familias argentinas, atravesadas por salarios rezagados, tarifas en alza y empleo inestable.
Para la revista, el futuro del “remarcable experimento liberal” que encarna Milei dependerá de encontrar un delicado equilibrio: sostener la disciplina fiscal y el combate a la inflación, pero al mismo tiempo lograr que la recuperación económica se traduzca en mejoras palpables para la población antes de 2027.
“El destino de su proyecto puede depender de encontrar ese equilibrio”, advierte el artículo, al señalar que, sin una mejora más amplia en el nivel de vida, el oficialismo podría enfrentar una derrota electoral y ver su plan de reformas interrumpido al final del actual mandato.
Mientras tanto, el análisis de The Economist se suma a un debate interno cada vez más intenso sobre el rumbo económico, la velocidad de los cambios y el impacto social del ajuste, en un país acostumbrado a ciclos de entusiasmo y desilusión con sus gobiernos y sus modelos de desarrollo.

