El desborde del río Guadalupe arrasó campamentos y comunidades; los rescates continúan sin descanso.

Al menos 24 personas murieron en el centro de Texas tras las lluvias torrenciales que azotaron la región. El desastre se concentró en el condado de Kerr, donde el río Guadalupe se desbordó violentamente. El caudal creció más de seis metros en menos de dos horas. Las autoridades describieron las precipitaciones como las más intensas en 100 años.

Los rescatistas evacuaron a 237 personas, muchas de ellas mediante helicópteros. Las inundaciones arrastraron viviendas, vehículos y campamentos durante la noche. Más de 500 efectivos trabajan sin pausa para localizar a los desaparecidos. Entre ellos hay 23 niñas del campamento cristiano Mystic, ubicado junto al río.

El gobernador Greg Abbott aseguró que el Estado movilizó todos los recursos disponibles. Equipos con 14 helicópteros, 12 drones y embarcaciones peinan la zona afectada. Las operaciones continuaron durante toda la noche y seguirán este sábado. La prioridad, afirmó Abbott, es salvar vidas en medio de la emergencia.
Las lluvias sorprendieron a la población cuando dormía y destruyeron las rutas de escape. Algunos residentes debieron conducir sobre cables eléctricos caídos para huir del agua. El juez del condado, Rob Kelly, admitió que no contaban con sistemas de alerta. La rapidez del desastre impidió a muchos reaccionar a tiempo.
En Hunt, un medidor registró una crecida de 6,7 metros en dos horas antes de quedar inutilizado. El agua alcanzó niveles históricos y dejó comunidades incomunicadas. La falta de advertencias eficaces agravó el impacto de la catástrofe. Las autoridades locales reconocieron que nadie esperaba una inundación de tal magnitud.

Los familiares de los desaparecidos iniciaron una búsqueda desesperada. En redes sociales compartieron fotos y pedidos de información sobre sus seres queridos. Las madres de las niñas desaparecidas aguardan noticias del campamento Mystic. Las autoridades insistieron en que harán todo lo posible por encontrarlas.
La geografía de la región contribuye a la violencia de las crecidas. El suelo de Texas Hill Country no absorbe el agua, que baja rápidamente hacia los ríos. Los campamentos de verano y el turismo fluvial, base de la economía local, resultaron devastados. El río Guadalupe, normalmente sereno, se transformó en una trampa mortal.
El impacto de las tormentas se extendió más allá de Texas. En Nueva Jersey, el clima severo dejó al menos tres muertos y causó la suspensión de actividades del 4 de julio. Mientras, en Texas, el drama continúa con calles anegadas y redes de comunicación colapsadas. Las lluvias seguirán siendo severas durante el fin de semana, lo que mantiene en vilo a toda la región.
*Con información de CNN, Infobae y BBC News

