La constitución de la comisión clave que sigue demorada

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La comisión bicameral de Fiscalización y Seguimiento de los Organismos y las Actividades de Inteligencia continúa sin fecha cierta de constitución en el Congreso, pero la pulseada política por los cargos centrales ya dejó definidos a los principales protagonistas. En la Casa Rosada dan por hecho que la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, se reservará la presidencia para alguien de su máxima confianza, y todas las miradas apuntan al senador libertario bonaerense Sebastián Pareja.
En paralelo, en el esquema de acuerdos preliminares aparece como casi número puesto para la vicepresidencia la jujeña Carolina Moisés, que abandonó recientemente el bloque Justicialista y mantiene un fuerte enfrentamiento con el kirchnerismo. Su eventual designación es leída en el Senado como una señal política directa hacia Cristina Kirchner, en medio de la disputa por la conducción del peronismo jujeño.
La demora en fijar la fecha de la reunión constitutiva alimenta el malestar de la oposición. En despachos del Senado reconocen que “la fecha no está cargada en agenda ni siquiera a modo tentativo”, y atribuyen el impasse a la intensa negociación por los lugares que ocupará cada fuerza. La Libertad Avanza pretende blindar el control político de la bicameral, clave por su acceso a información sensible de los servicios de inteligencia.
El rol de Karina Milei y las tensiones con el PRO
Desde el entorno de Pareja no confirman su desembarco en la presidencia, pero remarcan que el jefe de La Libertad Avanza bonaerense hará “lo que pidan el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia”. La hermana del mandatario busca seguir de cerca, desde el Congreso, el funcionamiento de la ex SIDE, hoy bajo la órbita política de Santiago Caputo y conducida por Cristian Auguadra, con José Lago Rodríguez al frente del área administrativa.
La posible designación de Pareja generó un nuevo cortocircuito con el PRO, en particular con Cristian Ritondo. El jefe del bloque amarillo en Diputados venía reclamando la presidencia de la bicameral como parte de la alianza legislativa con el oficialismo. Incluso, durante el verano, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, le había dejado entrever que ese sería el lugar reservado para él.
Sin embargo, aquella promesa se sumaría a una larga lista de compromisos incumplidos. Ritondo ya había visto frustrada la chance de presidir la Cámara de Diputados y tampoco logró que se concretara el ingreso de Jorge Triaca a la Auditoría General de la Nación. A eso se agrega el fallido proyecto de conformar un interbloque LLA-PRO con él al mando, una idea que quedó rápidamente archivada.
Reparto de lugares y nuevo mapa dentro de la bicameral
Pese a los reiterados desplantes, el PRO seguiría con representación en la bicameral, pero no en los lugares de mayor peso. El nombre que suena para ocupar una banca en la nueva conformación es el del senador misionero Martín Goerling Lara. La Libertad Avanza reclamará, además de la presidencia, otras dos sillas por el Senado: una para el jujeño Ezequiel Atauche y otra, en principio, para el riojano Agustín Coto.
Entre los opositores, figura como casi asegurada la continuidad de Maximiliano Abad (UCR) por el peso del radicalismo en la Cámara alta, y también la de Edith Terenzi, cercana a ese espacio. En cambio, el peronismo vería recortada su presencia: de concretarse el esquema impulsado por el oficialismo, pasaría a tener un solo lugar, que sería para el rionegrino Martín Soria, ex ministro de Justicia. El kirchnerista Wado de Pedro migraría a la comisión de Acuerdos.
La nueva conformación implicaría la salida de figuras de Unión por la Patria que tuvieron protagonismo en la comisión, como la riojana Florencia López y el neuquino Oscar Parrilli. La elección de Moisés para la vicepresidencia se interpreta, precisamente, como un gesto de distanciamiento respecto del kirchnerismo duro, con el trasfondo de la intervención del PJ jujeño como uno de los detonantes de la interna.
Diputados, Provincias Unidas y el antecedente de Lousteau
En la Cámara baja, Unión por la Patria aspira a retener dos lugares, y ya circulan los nombres de Agustín Rossi y Rodolfo Tailhade. Rossi fue interventor de la Agencia Federal de Inteligencia durante el gobierno del Frente de Todos, mientras que Tailhade se desempeñó como director de la Escuela Nacional de Inteligencia en 2015, bajo la gestión de Parrilli al frente de la ex SIDE. Ambos exhiben recorrido en el área y buscan sostener influencia en un organismo estratégico.
Otra de las incógnitas pasa por el rol del bloque Provincias Unidas, que hoy cuenta con 18 diputados y reclama una silla propia en la bicameral. Dentro de ese espacio temen que el oficialismo termine privilegiando a socios del PRO en el reparto final, dejándolos afuera de una comisión que consideran esencial para defender los intereses de las provincias en materia de seguridad e inteligencia estatal.
La última presidencia de la bicameral estuvo en manos de Martín Lousteau, quien dejó el cargo al finalizar su mandato como senador para asumir como diputado. Antes de él, la conducción había sido ejercida por el ex diputado Leopoldo Moreau durante más de cuatro años. Con la gestión Milei ya en marcha, la definición sobre quién comandará la comisión y cómo quedará distribuido el poder en su interior se transformó en una pieza clave del tablero político en el Congreso.
La demora en constituir la bicameral de Inteligencia expone la puja de poder entre La Libertad Avanza, el PRO, el peronismo y los bloques federales, en un organismo que maneja información tan sensible como estratégica.

