Washington e Irán estiran la cuerda en plena crisis nuclear

NewsITe
Estados Unidos e Irán atraviesan una nueva fase de tensión mientras intentan encauzar, sin éxito por ahora, una salida diplomática a la disputa por el programa nuclear iraní y la guerra en Medio Oriente. En las rondas de diálogo celebradas en Islamabad, Washington puso sobre la mesa una propuesta para que Teherán suspenda por 20 años sus actividades nucleares sensibles, mientras que la contraparte iraní respondió con una oferta mucho más acotada: un parate de hasta cinco años.
De acuerdo con un informe del diario The New York Times, la Casa Blanca no exige la prohibición definitiva del enriquecimiento de uranio, sino una limitación prolongada que reduzca el riesgo de proliferación y permita a Irán sostener que no renuncia de manera permanente al derecho a producir combustible nuclear, amparado en el Tratado de No Proliferación. La brecha temporal entre las posiciones refleja el corazón del desacuerdo.
El vicepresidente estadounidense JD Vance, a cargo del equipo negociador de su país, sostuvo públicamente que se desarrollaron “buenas conversaciones” con los enviados iraníes, pero advirtió que ahora “la pelota está en la cancha de Teherán”. Según explicó, la gran duda es si Irán mostrará la flexibilidad suficiente para avanzar hacia un entendimiento que incluya aspectos nucleares, regionales y de seguridad marítima.
Bloqueo en Ormuz y presiones cruzadas
Mientras continúan las conversaciones indirectas, Washington dispuso un bloqueo naval sobre los puertos iraníes y advirtió que sus fuerzas podrían “eliminar” cualquier buque de Irán que se acerque al cerco en el estratégico estrecho de Ormuz, paso obligado de una porción clave del comercio mundial de petróleo. Esta decisión elevó el riesgo de una escalada militar en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.
En paralelo, Estados Unidos reclama a Irán que ponga fin a su respaldo a grupos aliados como Hamás y Hezbolá y que garantice el libre tránsito por Ormuz. Teherán, por su parte, busca la liberación de fondos congelados y un alivio más amplio de las sanciones que golpean su economía. Fuentes citadas por medios como Reuters y Associated Press señalan que Islamabad y Ginebra aparecen como posibles sedes para nuevas rondas de diálogo si el alto el fuego, que vence el 21 de abril, logra sostenerse.
El presidente Donald Trump reconoció que su gobierno recibió una comunicación iraní en la que se expresó la voluntad de “llegar a un acuerdo”. Sin embargo, evitó confirmar si habrá conversaciones adicionales antes del vencimiento del cese de hostilidades. El mandatario insistió en que el principal punto de fricción sigue siendo el programa nuclear y reafirmó que Washington pretende recuperar el uranio enriquecido en poder de Irán, incluso con expresiones de tono beligerante.
Irán advierte por el impacto global y pide respeto al derecho internacional
Desde Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian advirtió que cualquier amenaza a la seguridad del estrecho de Ormuz implicará consecuencias de gran escala para el comercio mundial. En diálogo con su par francés Emmanuel Macron, remarcó que Irán se considera garante de la continuidad del tránsito marítimo en la zona y que está listo para “afrontar cualquier escenario” dentro del marco de sus intereses nacionales.
Pezeshkian subrayó que su país busca un acuerdo duradero con Estados Unidos, pero acusó a Washington de mantener “exigencias excesivas” y falta de voluntad política. Insistió en que la única vía aceptable para Irán es la diplomacia, respetando el derecho internacional y los derechos del pueblo iraní, y convocó a Europa a desempeñar un papel más activo para encauzar las negociaciones. También recordó que Teherán ya había alcanzado entendimientos previos con potencias europeas sobre su programa nuclear y que su postura sigue encuadrada en las regulaciones internacionales.
Rusia y China, en escena: apoyos, advertencias y rechazo al bloqueo
En el tablero internacional, Moscú y Beijing se movieron para marcar posiciones. El canciller ruso Serguéi Lavrov conversó telefónicamente con su par iraní, Seyed Abbas Araghchi, quien lo puso al tanto de los detalles de las reuniones en Islamabad. Rusia destacó los esfuerzos para profundizar las vías diplomáticas y reiteró que la crisis carece de una solución militar, ofreciendo una vez más su iniciativa de un esquema de seguridad colectivo para el Golfo Pérsico con participación de todos los países ribereños.
Por su parte, China condenó de manera enfática el bloqueo naval estadounidense. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, calificó la medida como “peligrosa e irresponsable” y rechazó los informes que señalan un supuesto apoyo militar chino a Irán, a los que tildó de “completamente falsos”. Para Beijing, el cierre o la restricción del tránsito marítimo en la zona sólo agravaría la volatilidad regional y afectaría el suministro energético global.
Con las posiciones aún alejadas, delegaciones de Irán y Estados Unidos podrían volver a encontrarse en los próximos días para intentar destrabar un entendimiento que combine límites verificables al programa nuclear iraní, garantías de seguridad en rutas estratégicas como Ormuz y algún alivio de las sanciones. Por ahora, la diplomacia sigue viva, pero bajo la sombra de un bloqueo naval y amenazas cruzadas que mantienen en vilo a toda la región.

