El juego de poder que desvela a Casa Rosada

NewsITe
A menos de un año de la definición de las listas legislativas, el oficialismo sigue con atención cada movimiento de la senadora de La Libertad Avanza Patricia Bullrich. Su estrategia, sus declaraciones públicas y su ambición política encendieron luces de alarma en la Casa Rosada, donde ya se analiza cómo contener su avance para evitar que la interna escale.
De acuerdo con lo que admiten en reserva dirigentes cercanos al Presidente, el ala más política del Gobierno insiste en que Javier Milei cierre cuanto antes el frente de conflicto con la ex ministra de Seguridad. La idea que sobrevuela es ofrecerle un rol de mayor peso institucional que la alinee de forma definitiva con el proyecto libertario y acote sus márgenes de autonomía.
En ese marco, algunos referentes de La Libertad Avanza imaginan incluso a Bullrich como eventual candidata a la Vicepresidencia en 2027, una carta que, entienden, podría integrarla al núcleo duro de decisión. Sin embargo, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, rechaza de plano esa posibilidad. Con el antecedente de la relación tirante con la actual vicepresidenta Victoria Villarruel, la hermana del jefe de Estado teme repetir un esquema de poder compartido que complique el control interno de la fuerza.
Encuestas, desconfianzas y proyección hacia 2027
Mientras tanto, Bullrich parece decidida a sostener su propio camino, aun a costa de tensionar con la conducción libertaria. Cerca de la senadora señalan tres factores centrales que explican su ofensiva: en primer lugar, encuestas que muestran un crecimiento de su intención de voto entre los desencantados con la gestión económica de Milei; en segundo término, una profunda desconfianza hacia Karina Milei, a quien teme como posible futura rival; y, por último, la convicción de que, si no acumula poder propio, quedará sin capacidad de negociación cuando se armen las listas.
Con ese diagnóstico, Bullrich se mueve como una socia crítica, dispuesta a disputar espacios en el Congreso y mayor influencia en las decisiones del Poder Ejecutivo. Su objetivo es consolidar bloques legislativos con dirigentes de su riñón y llegar a 2027 en posición competitiva, ya sea dentro de La Libertad Avanza o como figura con volumen propio en el mapa opositor.
El conflicto por Discapacidad y el cruce con Santilli
El último episodio que expuso la fractura interna se dio a partir de los cambios en el área de Discapacidad incluidos en el Presupuesto 2027. Bullrich cuestionó con dureza al jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien había señalado que la senadora se había retirado antes de que se tratara el tema en una reunión clave.
“Eso es mentira. Cuando se habló del Presupuesto yo estaba”, retrucó la legisladora, para luego agregar que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, tampoco estaba al tanto de las modificaciones. Según su relato, ambos se enteraron recién al leer el proyecto final, lo que volvió a dejar en evidencia las descoordinaciones dentro del oficialismo.
- Bullrich acusa al Ejecutivo de avanzar sin consultar al bloque propio.
- En el Gobierno la ven como una dirigente que capitaliza el malestar social.
- La discusión por Discapacidad se convirtió en un símbolo de la disputa por el control político de LLA.
“Lo voy a discutir con Santilli porque no vale decir una cosa que no es. Nosotros tenemos que ser sinceros con nosotros mismos”, remarcó Bullrich, en un mensaje que sonó tanto hacia dentro del Gobierno como hacia la opinión pública.
En la Casa Rosada entienden que el nivel de exposición de la senadora y el crecimiento de su perfil generan un problema de gobernabilidad interna que Milei deberá resolver antes de encarar el año electoral. Entre la opción de integrarla y la de marcarle límites, el Presidente enfrenta uno de los desafíos políticos más delicados de su gestión.

