Tensión en la Aduana: Flechter se perfila para conducir el organismo

Días clave para definir la nueva conducción de la Aduana

Sede de la Dirección General de Aduanas en Buenos Aires

NewsITe

La Dirección General de Aduanas atraviesa horas decisivas en el marco de la reconfiguración del esquema de poder dentro del Gobierno nacional. A una semana de la salida de su titular, José Velis, el organismo continúa acéfalo y todas las miradas se posan sobre un nombre que comenzó a ganar fuerza en los últimos días: el contador público y especialista en comercio internacional Marcelo Alejandro Flechter.

Según fuentes del ámbito aduanero consultadas por este medio, Flechter reúne el respaldo de empresarios vinculados al comercio exterior y, al mismo tiempo, no despierta resistencias en sectores influyentes del oficialismo, entre ellos la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y los dirigentes Martín y Lule Menem. Su eventual desembarco supondría un reacomodamiento interno con impacto directo en uno de los organismos clave para la recaudación y el control del Estado.

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La salida de Velis dejó al descubierto la puja de espacios dentro de la administración de Javier Milei. El ahora ex titular de la Aduana, alineado con el asesor presidencial Santiago Caputo, se retiró tras una extensa trayectoria de más de 45 años en el área. Había iniciado su trámite jubilatorio en 2024, pero fue convocado nuevamente por Caputo para encabezar la Aduana en conjunto con Andrés Vázquez, primero al frente de la DGI y luego de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

El peso político de la designación y el rol de Caputo

Tras la renuncia de Velis, Caputo impulsó a uno de sus hombres de confianza, el actual subdirector de Control Aduanero, Andrés Kunisz, como reemplazo natural. Sin embargo, el movimiento no prosperó en el círculo más cercano al Presidente. Distintas fuentes sostienen que la influencia del asesor se fue debilitando frente al avance del sector que encabeza Karina Milei, lo que explicaría la resistencia a esa designación.

En este escenario, la figura de Flechter aparece como una opción de síntesis entre las distintas tribus del oficialismo. Contador, actuario y licenciado en Administración de Empresas, inició su carrera en el Estado en 1992, en el Tribunal de Cuentas de la Nación. Desde 1993 ocupó cargos en la Aduana, en la entonces AFIP y más tarde en ARCA, acumulando experiencia técnica en áreas de control, fiscalización y gestión de riesgos.

La eventual llegada de un perfil técnico con amplio conocimiento interno es leída en el sector como un intento por equilibrar la lógica política con la necesidad de profesionalizar la gestión en un área sensible, encargada de combatir el contrabando, regular el comercio exterior y garantizar el ingreso de recursos fiscales.

Un organismo clave, presionado por la operatividad y el ajuste

A diferencia de otros sectores de la administración pública, la Aduana estuvo relativamente resguardada del recorte de personal y recursos que el Gobierno resume en la metáfora de la “motosierra”. Esto se debe, principalmente, a una medida cautelar obtenida por el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (SUPARA), que frenó avances sobre la planta de alrededor de 5.700 trabajadores.

  • La mitad de los agentes se desempeña en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
  • El resto está distribuido en el interior del país, terminales portuarias y pasos fronterizos.
  • Las tareas abarcan control de cargas, fiscalización de exportaciones e importaciones y monitoreo en tiempo real.

Pese a esta protección relativa, el diagnóstico sobre la situación operativa es preocupante. Tanto el gremio como los despachantes de aduana advierten que los agentes destacados en zonas de frontera trabajan con serias limitaciones: faltan vehículos, lanchas y equipos escáner, herramientas clave para detectar mercadería ilegal y maniobras de evasión.

A estas carencias se suma la dotación insuficiente de personal en el Centro Único de Monitoreo Aduanero (CUMA), desde donde se supervisan cámaras instaladas en puertos, depósitos fiscales y espacios aduaneros. La sobrecarga de trabajo y la falta de renovación tecnológica complejizan la tarea cotidiana de control.

En este contexto, la definición del nuevo titular de la Aduana será crucial para ordenar una estructura atravesada por tensiones políticas, disputas internas y desafíos operativos que exigen conducción firme y capacidad técnica.

De concretarse la designación de Marcelo Alejandro Flechter, se abriría una nueva etapa en uno de los organismos más sensibles del Estado, con impacto directo en la recaudación, la transparencia del comercio exterior y el equilibrio de fuerzas dentro del oficialismo.

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