El crudo se dispara en medio de la escalada en Medio Oriente

NewsITe
Los precios internacionales del petróleo volvieron a encender las alarmas en los mercados energéticos. Este miércoles, el barril de Brent se acercó a la barrera de los US$95 impulsado por la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán y la inestabilidad en el estratégico estrecho de Ormuz, paso clave para el suministro mundial de crudo.
El Brent, referencia global y para Europa, avanzó 3,63% en la jornada y se ubicó en torno de los US$94,28 por barril. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), marcador para el mercado estadounidense, trepó 3,35% hasta los US$87,17. Este movimiento consolida una tendencia alcista que se viene profundizando tras el quiebre de la tregua entre Washington y Teherán.
Antes de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, el 28 de febrero, el Brent operaba cerca de los US$73 por barril. Luego del acuerdo de paz alcanzado inicialmente entre las partes, el precio había retrocedido hacia esos niveles. Sin embargo, los nuevos desencuentros diplomáticos y militares reactivaron la escalada en los últimos días.
El estrecho de Ormuz, en el centro de las tensiones
El corazón del conflicto pasa por la seguridad del tránsito en el estrecho de Ormuz, la vía navegable por donde circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Cada episodio de tensión, amenaza o ataque en la zona dispara la percepción de riesgo entre los operadores y se traduce en subas inmediatas de los precios.
La interrupción o el simple temor a una posible afectación de ese corredor energético impacta de lleno en los costos de transporte, las pólizas de seguros para los buques y las previsiones de oferta a corto plazo. Para países importadores netos, como la Argentina, una escalada sostenida del crudo puede encarecer combustibles, fletes y productos vinculados a la energía.
Endurecimiento del discurso y señales al mercado
La reanudación de los ataques cruzados y el congelamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán fueron leídos por los mercados como un nuevo capítulo de incertidumbre. El presidente norteamericano, Donald Trump, dio por terminado el acuerdo con Teherán al afirmar que “se ha terminado”, lo que marcó un punto de inflexión en la frágil tregua.
En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, cuestionó la voluntad negociadora del gobierno iraní. “El problema que tenemos ahora es que no se toman en serio las conversaciones. Si van en serio, nosotros hablamos en serio. Si no lo están, haremos lo necesario para proteger nuestros intereses y también los intereses de nuestros aliados”, advirtió, en un mensaje que reforzó las expectativas de mayor confrontación.
“Si no lo están, haremos lo necesario para proteger nuestros intereses y también los intereses de nuestros aliados”, señaló el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, al referirse a la postura de Irán.
Con este telón de fondo, los analistas advierten que la volatilidad podría continuar en las próximas semanas. El mercado seguirá de cerca cualquier gesto de distensión o, por el contrario, una nueva escalada militar que agrave la inseguridad en Ormuz y mantenga al petróleo cerca de máximos recientes, con impacto directo en la economía global y en los precios internos de la energía.

