Con la llegada del otoño, el uso de sistemas de calefacción se vuelve indispensable para combatir las bajas temperaturas. ¿Qué es lo más conveniente para la economía familiar: calefaccionar con equipos eléctricos o con gas natural?

María Belen Nardoni
De la redacción de EL NORTE
Con la llegada del otoño, el uso de sistemas de calefacción se vuelve indispensable en muchos hogares para combatir las bajas temperaturas. Pero la incógnita es saber qué conviene más para la economía familiar, si calefaccionar la vivienda con equipos eléctricos o con gas natural. A continuación, te daremos los detalles.
En cuanto a las alternativas de calefacción, tanto eléctricas como a gas, se presentan diferentes opciones con sus respectivos precios en el mercado actual. Por ejemplo, en una recorrida que realizó EL NORTE en varias casas de electrodomésticos comerciales en la ciudad se observaron radiadores eléctricos de 2000 watts que comienzan desde $159.999, mientras que un calefactor a gas natural de 5000 calorías cuesta $358.199.
Pero el listado sigue: hoy en día el mercado ofrece muchas opciones, como tener en el hogar un aire acondicionado split frío-calor que consume 2600 watts y cuesta $619.999 o una estufa portátil garrafera de 3800 calorías que vale $149.999. En la línea más económica, se encuentran los caloventores eléctricos de 1500 watts que cuestan desde 18.000 pesos hasta casi 40.000 pesos. Otra opción barata pero a gas son las pantallas infrarrojas donde el precio empieza en $23,499 hasta casi 60.000 pesos.
Lo más novedoso, en estos últimos años, son los convectores eléctricos de 2000 W que comienzan a partir de los $88.999 y los paneles radiantes que cuestan desde $115.999 en adelante. La diferencia radica en que el convector cuenta con resistencias eléctricas que calientan el aire exterior. Mientras el calefactor incorpora un ventilador que se activa en cuanto lo enciendes y permite que regules la intensidad del flujo del aire.
Consumo energético
Una investigación de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) reveló que el 56% del consumo eléctrico en hogares de clase media en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se concentra en la heladera (21%), el aire acondicionado (16%), la iluminación (11%) y los calefactores (8%).
Sobre la base de este estudio podemos visualizar cómo enfrentarnos en esta estación y para el invierno con eficiencia para no gastar demás. Según los investigadores, es esencial mantener temperaturas moderadas, limpiar los filtros del aire acondicionado regularmente, sobre todo si se va a utilizar en invierno con la opción calor, y si no, evitar forzar el sistema de calefacción más allá de lo necesario. Además de ello, recomiendan dirigir las corrientes de aire hacia abajo, reforzar la aislación en puertas y ventanas y aprovechar al máximo cortinas y persianas para reducir las pérdidas de calor.
Por otro lado, el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) destacó que el gas natural es 3.5 veces más económico que la electricidad, lo cual avala la investigación de la UNSAM que especifica que es menor el gasto con el uso de la calefacción.
Pero si la opción es utilizar artefactos eléctricos a la hora de calefaccionar el hogar, para optimizar el consumo de luz se aconseja optar por sistemas de calefacción con tecnología e invertir y realizar un uso eficiente de los mismos. Se recomienda aislar adecuadamente las viviendas, programar termostatos y realizar un mantenimiento regular de los sistemas de calefacción.
Prevención
Por último, es importante hablar sobre los cuidados que se deben tener en las viviendas, ya que cada año hay decesos o personas internadas por inhalar monóxido de carbono. Los médicos suelen alertar cada año sobre los riesgos asociados a la hora de calefaccionar una casa y brindan recomendaciones para evitar accidentes domésticos.
En primer lugar, enfatiza en la importancia de una adecuada puesta en marcha de artefactos.
Se recomienda aislar los calefactores y evitar colocar objetos inflamables cerca de ellos, así como tener cuidado especial en el horario nocturno, puesto que los sentidos sensoriales no están en alerta, y por ello es que los especialistas sugieren limitar el uso de calefactores durante la noche y priorizar el abrigo de la cama para evitar riesgos de intoxicación o posibles incendios.
Además de los riesgos inmediatos, los expertos en la materia advierten sobre los efectos del frío en la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el frío puede inflamar los pulmones, dificultar la circulación y aumentar las complicaciones en enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Ante ello, recomiendan mantener una temperatura mínima adecuada en el hogar, entre 18 y 24 grados, para garantizar un ambiente seguro y confortable.
Es importante considerar los riesgos asociados a cada tipo de calefacción. La calefacción eléctrica puede implicar fallos eléctricos y posibles incendios por cortocircuitos si no se realiza un mantenimiento adecuado o una buena instalación eléctrica, mientras que la calefacción a gas conlleva el riesgo de quemaduras, inhalación de gases tóxicos y la irritación de las vías respiratorias.
Para lograr un equilibrio entre ahorro, confort y salud, es esencial adoptar medidas como el uso eficiente de la calefacción, el aislamiento adecuado de las viviendas y el mantenimiento regular de los sistemas de calefacción. Con precaución y responsabilidad, es posible disfrutar del invierno sin correr riesgos innecesarios.

