Los registros del Sistema de Información sobre Incendios para la Gestión de Recursos (FIRMS) identificaron focos ígneos en las islas Lechiguanas, entre San Nicolás y San Pedro. Piden extremar medidas de prevención por temor a que el incendio pueda extenderse sobre el suelo árido. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego y el Servicio Meteorológico Nacional advirtieron sobre un escenario climático crítico por altas temperaturas y sequía.

De la redacción de EL NORTE
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El Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) mantiene vigente una advertencia por peligro extremo de incendios forestales en gran parte del país, entre ellas la zona de las islas de las Lechiguanas ubicadas entre San Nicolás y San Pedro, consideradas zonas de alta vulnerabilidad ante el actual escenario climático.
Ante este panorama, el organismo nacional solicitó a la población extremar las medidas de prevención y evitar cualquier tipo de acción que pueda generar focos ígneos, en un contexto marcado por jornadas críticas de calor intenso y ausencia de lluvias.
La advertencia fue reforzada por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que emitió una alerta por peligro extremo de incendios forestales, con especial énfasis en el período comprendido entre este jueves y el sábado.
En los últimos días se detectaron focos de incendio en la zona de islas ubicada entre San Nicolás y San Pedro, según registros del Sistema de Información sobre Incendios para la Gestión de Recursos (FIRMS). Si bien la cantidad de focos no es elevada, su presencia confirma que los incendios en el área existen y que las condiciones son propicias para su propagación. Semanas atrás, la magnitud de algunos episodios y la acción del viento hicieron visible desde la ciudad unas altas columnas de humo.
A este escenario se suma un factor clave: tras un año con precipitaciones que superaron ampliamente los valores históricos registrados por el Observatorio Meteorológico del INTA, en islas de las Lechiguanas abunda la biomasa, que en esta época se convierte en material altamente combustible. La combinación de vegetación seca, la falta de lluvias, la bajante del río Paraná y las temperaturas elevadas configuran un contexto de alto riesgo. Especialistas coinciden en que solo una precipitación cercana a los 20 milímetros podría contribuir a reducir significativamente las probabilidades de nuevos incendios.

