Uno de los sectores más golpeados por la inflación desde hace años es el de los taxis y remises, cuyas tarifas quedaron atrasadas y no alcanzan para solventar los gastos de la actividad. A mediados de mes se espera una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante a los fines de tratar esa problemática.

De la redacción de El Norte
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Una de las quejas más comunes que se escuchan desde hace más de un año entre los usuarios de taxis y remises de nuestra ciudad es la falta de vehículos, especialmente durante la noche, donde las esperas llegan a superar la hora. La realidad del sector es que cada vez hay menos parque automotor debido a que la inflación fue socavando los ingresos y hoy en día mantener un auto en condiciones se vuelve una quimera. Para mediados de febrero desde el Concejo Deliberante se está pensado realizar una sesión extraordinaria a fin de tratar esta problemática y atender un pedido del sector de taxis en aras de aumentar las tarifas, pero cualquier suma se antoja insuficiente ante la grave crisis del sector. En diciembre, la Federación Nacional de Conductores de Taxis envió un pedido de aumento para las tarifas del servicio. Se trata en concreto de un 16% promedio según el delegado local, Eduardo Martín.
Son varios los puntos a tener en cuenta para entender las problemáticas que, hoy por hoy, viven los taxistas. Entre ellos, principalmente se pone sobre la mesa el desfasaje que tienen en relación con los precios de las tarifas con respecto a la inflación. También, debido a esto, la falta de rentabilidad hace que sea más difícil que los trabajadores se queden o ingresen nuevos choferes.
Problemática
En diálogo con EL NORTE, Eduardo Martin, referente de la Federación de Conductores de Taxis de San Nicolás, dio un pantallazo de la crisis del sector. “La problemática se agrava más porque la brecha entre los repuestos del auto, la mano de obra y lo que realmente se recauda está cada vez más lejos. Hoy un 0 km es inalcanzable, por ejemplo, un Cronos Base está cerca de dos millones, a lo que hay que sumarle un diez por ciento de patentamiento, más cien mil pesos por el equipo de gas, más forrar el auto, prepararlo, asciende a unos 3 millones de pesos. El auto que uno tiene a más de 500.000 pesos no se puede vender y te metés en una deuda terrible”, expresó Martin a nuestro medio. “El seguro aumento un 60%, por ejemplo, y el aumento conseguido por el sector fue de un 45% nomás. Hoy una cubierta de un rodado 15, estamos hablando de algo barato, está 27.000 pesos cada una, teniendo en cuenta que un juego de cubiertas para quien está saliendo a la ruta la tiene que cambiar una vez al año. Una batería vale $ 15.000 y así pasa con innumerables repuestos. Cualquier cosa que se rompe, faros, paragolpes, pintada, ópticas, el monotributo, todo aumenta. La falta de autos que hay en la calle es terrible. Teníamos un parque automotor de 800 vehículos y hoy la demanda sigue siendo la misma, pero la oferta cayó porque los autos se fundieron, se rompieron, no los pudieron arreglar. La falta de taxis se debe a que la tarifa fue muy mala durante los últimos años”, agregó preocupado.
Remises
El pedido al Concejo Deliberante es por el sector de taxis, pero a esta crisis no escapan tampoco los trabajadores del remís que ven seriamente afectado el servicio de continuar esta situación. En diálogo con EL NORTE, un referente de los remiseros, Héctor “Pato” Bottazzi, expresó: “La realidad del remís está marcada por la situación del país y los niveles inflacionarios que tiene. Se está trabajando y la plata no rinde, una cosa es lo que se gana y otra lo que se gasta para vivir, para mantener la familia, el auto. Hay un desfasaje histórico en la actividad que hoy se ve acentuado por los niveles inflacionarios. Estoy convencido de que el remís es un sector empobrecido. Los márgenes de ganancia se achican cada vez más. La tarifa es un tema a tratar de resolver en conjunto entre los agencieros, la Municipalidad, el Concejo Deliberante, que es el que la regula, para tratar de buscar algo que les sirva a todos, no solo a un sector. Si esto no se corrige, los beneficiarios serán unos pocos, sin dejar de pensar en el cliente que sostiene la actividad. Los precios no se sostienen y hay que ir encuadrando un poco la tarifa para no quedar lejos con el desfasaje”, dijo.
Otra problemática que golpea al sector es la inseguridad. Ayer mismo a la madrugada, un trabajador del remís fue abordado por dos delincuentes que lo cortaron con una arma blanca y le robaron la recaudación. “El tema de la inseguridad es un asunto que si bien está en todo el país, el sector nuestro es muy permeable para los que andan por el mal camino. Se les hace fácil asaltar a un remís porque el chofer, en su afán de conducir y trabajar, nunca sabe a quién lleva, y suelen pasar estas cosas que lamentablemente ocurren seguido. Hay muchos que no salen de noche a trabajar por el miedo a que los asalten y esa es una de las causas de que no haya autos de noche. La actividad tiene un desorden interno que nos incluye a todos, agencieros y Municipalidad, que debemos buscar ordenarlo para que el servicio sea medianamente bueno y creemos que hoy estamos lejos de eso y esa culpa nos cabe a todos”, agregó.
“Aquel que vive de la actividad es muy difícil que pueda ofrecer un buen servicio, porque con el remís se come o se arregla el auto, todos lo sabemos, por eso se ve el deterioro del parque automotor, porque no lo pueden arreglar, no es que les guste andar con el auto chocado. Hay que optar por darle de comer a la familia o arreglar el auto”, refirió Bottazzi.

