La cooperativa Supercoop retoma su histórica presencia porteña

NewsITe
Luego de tres décadas de ausencia, la histórica cadena Supercoop volvió a la Ciudad de Buenos Aires y ya puso en marcha un plan de reapertura de locales en barrios clave. La marca, que marcó una época ligada al consumo popular y a la cooperativa El Hogar Obrero, regresó con un formato de autoservicio de cercanía, enfocado en la compra cotidiana del vecindario.
En esta nueva etapa, la operatoria comercial está a cargo de la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca, una de las organizaciones de consumo más importantes del país, con una red de más de 150 sucursales distribuidas en unas 75 ciudades. Los inmuebles, en cambio, siguen siendo propiedad de El Hogar Obrero, lo que le permite a Supercoop apoyarse en ubicaciones históricas sin enfrentar los altos costos de alquiler que condicionan a gran parte del comercio minorista porteño.
Hasta el momento, la cadena ya reabrió dos locales en la Ciudad. El primero se inauguró en diciembre de 2024 en el barrio de San Telmo, sobre la avenida Independencia, mientras que el segundo abrió sus puertas un año más tarde en Caballito, sobre la avenida La Plata. Ambos puntos de venta funcionan bajo el concepto de tiendas de proximidad de alrededor de 300 metros cuadrados, pensadas para resolver las compras diarias de alimentos y productos básicos.
Expansión, inversión y empleo en barrios porteños
El plan de desembarco en la Ciudad contempla, al menos en esta fase, cuatro sucursales. A los dos locales ya abiertos se sumarán nuevas aperturas en Balvanera, sobre la calle Perón al 2000, previstas para junio, y en Saavedra, en Manzanares al 3900. En todos los casos se trata de espacios que habían sido ocupados por la propia cadena hasta fines de los años 80, antes del cierre forzado por una profunda crisis financiera y un extenso concurso preventivo que se prolongó por más de dos décadas.
Pablo Barbieri, subgerente general de la Cooperativa Obrera, explicó en declaraciones periodísticas que el modelo se apoya en un formato compacto y eficiente. “Son locales chiquitos, lo que nosotros denominamos autoservicio de compra de todos los días”, señaló. La propuesta apunta a competir en el segmento de cercanía, donde la ubicación y la frecuencia de compra pesan tanto como el precio.
El ejecutivo remarcó que la estructura de costos de Supercoop tiene a favor la ausencia de alquileres premium gracias al uso de inmuebles propios de El Hogar Obrero. Esa ventaja, sumada a la experiencia de gestión de la cooperativa bahiense, le permite al proyecto avanzar con un esquema gradual mientras analiza el comportamiento del consumidor porteño, al que describen como muy distinto al del interior del país.
Inversiones millonarias y fuerte impacto en el empleo
Barbieri detalló que cada apertura implica una inversión significativa, que puede oscilar entre US$ 1 millón y US$ 2 millones, según el nivel de obra necesario para poner en valor cada local. En algunos casos se trata de remodelaciones profundas y en otros de construcciones prácticamente desde cero. Para la futura sucursal de Balvanera, anticipó, se prevé un trabajo de mejora más importante, lo que eleva el monto comprometido.
El impacto en el empleo también es relevante: cada tienda requiere entre 20 y 25 puestos de trabajo, con algunos locales que podrían llegar a necesitar hasta 30 empleados. De esta manera, el plan actual de cuatro bocas en la Ciudad se traduce en la creación estimada de entre 80 y 100 empleos directos, además del movimiento indirecto que generan las obras y los proveedores.
“Estamos contentos con la respuesta de los consumidores. Lo medimos por la recurrencia: vemos que repiten compra una vez por semana, que es lógico para el tamaño de los locales”, indicó Barbieri al evaluar el arranque de la operación en Buenos Aires.
El regreso de Supercoop suma un nuevo jugador al competitivo mercado de supermercados de cercanía en la Ciudad, en un contexto de alta sensibilidad de precios pero también de búsqueda de alternativas por parte de los consumidores. La combinación de formato barrial, tradición cooperativa e inversión sostenida define el perfil de una apuesta que, por ahora, avanza con cautela, pero que vuelve a poner en escena a una marca con fuerte arraigo histórico en el consumo masivo argentino.

