El Gobierno sueco restringió el acceso a las dos herramientas de inteligencia artificial en equipos de organismos públicos. La medida apunta a evitar filtraciones de información sensible y limitar el uso de plataformas sin supervisión.

El Gobierno de Suecia decidió bloquear el acceso a ChatGPT y Claude en dispositivos utilizados por distintas dependencias estatales, luego de detectar que funcionarios empleaban estas herramientas para tareas oficiales sin cumplir las normas de seguridad establecidas.
La decisión surgió después de una auditoría que identificó el uso no autorizado de inteligencia artificial en la Administración de Transporte. El principal temor de las autoridades es que documentos o información confidencial puedan ser incorporados a servicios externos sin los controles correspondientes.
A partir de la restricción, los empleados públicos deberán utilizar Copilot, la herramienta de Microsoft, bajo condiciones de seguridad más estrictas. El objetivo es mantener un mayor control sobre la información procesada mediante sistemas de inteligencia artificial.
El riesgo del “Shadow AI”
El caso reavivó la preocupación por el denominado “Shadow AI”, una práctica que consiste en utilizar herramientas de inteligencia artificial por fuera de los sistemas y controles autorizados por una organización.
Este tipo de utilización puede generar riesgos cuando los trabajadores introducen contratos, bases de datos u otra documentación sensible en plataformas externas para acelerar determinadas tareas. Las autoridades suecas consideran que el problema no está únicamente en posibles ataques informáticos, sino también en la pérdida de control sobre la información.
La prohibición no es absoluta. Algunos empleados podrán continuar utilizando ChatGPT y Claude mediante plataformas especialmente configuradas para evitar que las consultas y los documentos queden almacenados en servidores externos.
Suecia ya había aplicado restricciones similares sobre DeepSeek, la herramienta de inteligencia artificial desarrollada en China.

