Sube la inflación en EE.UU. y crece la presión sobre los mercados

La aceleración de precios reaviva las dudas sobre la Reserva Federal

NewsITe

La inflación de Estados Unidos volvió a encender las alarmas en los mercados internacionales. De acuerdo con los datos difundidos por el Departamento de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), el índice de precios al consumidor avanzó 0,4% en agosto, una décima por encima del registro de julio y por arriba de lo que descontaba el consenso de analistas.

Con este resultado, la variación interanual trepó a 3,4%, bastante lejos todavía de la meta de 2% que se fijó la Reserva Federal (Fed) como objetivo de estabilidad. El dato publicado este viernes 11 de septiembre superó levemente la previsión de 3,3% y reabrió el debate sobre el futuro de la tasa de interés de referencia en la principal economía del mundo.

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En los despachos de Wall Street y de los grandes fondos globales comenzó a ganar fuerza la hipótesis de que la entidad que hoy conduce Kevin Warsh podría verse forzada a reanudar o profundizar el sesgo contractivo de su política monetaria. Una señal más dura por parte de la Fed implicaría mantener por más tiempo, o incluso volver a subir, el costo del dinero en dólares.

Ese escenario suele traducirse en mayor presión sobre las economías emergentes. Cuando la tasa de interés en Estados Unidos se vuelve más atractiva, muchos inversores internacionales optan por desarmar posiciones en activos de países en desarrollo y migrar hacia títulos del Tesoro norteamericano, considerados más seguros. Para la Argentina, un movimiento de este tipo se reflejaría en un aumento del riesgo país y en mayores dificultades para acceder al financiamiento externo.

El rol de la energía y la guerra en Medio Oriente

El componente energético volvió a ser uno de los principales motores de la suba de precios. La guerra en Medio Oriente sostiene al petróleo y al gas en niveles elevados, encareciendo costos de producción y transporte a escala global. Este efecto se traslada, con rezagos, a bienes y servicios de consumo masivo.

En la jornada de este viernes, el crudo Brent —referencia para Europa y también para la formación de precios de combustibles en la Argentina— se negociaba en torno de los US$ 104,3 por barril, con una baja cercana al 4% frente al cierre previo, aunque aún en valores altos en términos históricos recientes. La nueva escalada de las últimas semanas limita el margen para eventuales reducciones en los precios de la nafta y el gasoil en el mercado local.

Impacto político y proyección regional

El conflicto en Medio Oriente y sus derivaciones económicas también tienen lectura política en Estados Unidos. La administración de Donald Trump buscó evitar, en su momento, un shock petrolero prolongando la tensión con Irán pero procurando que no escale a un enfrentamiento abierto que dispare aún más los precios de la energía, especialmente en años electorales o en vísperas de comicios de medio término.

  • Inflación mensual de agosto en EE.UU.: 0,4%
  • Índice interanual: 3,4%, por encima de la meta de 2% de la Fed
  • Brent en torno de US$ 104,3 el barril, referencia clave para la Argentina
  • WTI en US$ 98,94, con una baja de 3,5% en la rueda
  • Mayor riesgo para activos de mercados emergentes y aumento del riesgo país

En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), marcador del mercado norteamericano, cotizaba cerca de US$ 98,94 por barril, con un retroceso de 3,5% en la sesión. Más allá de la corrección puntual del día, los precios se mantienen en un escalón alto, condicionando las expectativas de desaceleración inflacionaria tanto en Estados Unidos como en otras economías dependientes de la importación de energía.

La persistencia de una inflación por encima de la meta obliga a la Reserva Federal a balancear el objetivo de estabilidad de precios con el de evitar un enfriamiento brusco de la actividad económica.

Para la Argentina, la combinación de tasas altas en Estados Unidos, volatilidad financiera y presión sobre las materias primas energéticas configura un contexto desafiante: se encarece el crédito externo, se amplía la prima de riesgo y crece la sensibilidad del mercado cambiario. En este marco, los próximos mensajes de la Fed serán seguidos de cerca por los gobiernos y bancos centrales de la región, que ajustan sus propias estrategias en función de cada movimiento de la autoridad monetaria estadounidense.

Analistas coinciden en que, si bien el dato de agosto no implica por sí solo un cambio drástico de escenario, sí refuerza la idea de que el camino hacia una inflación de 2% será más largo y accidentado de lo que se preveía hace algunos meses.

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