El mercado laboral porteño muestra señales de deterioro

NewsITe
La desocupación en la Ciudad de Buenos Aires volvió a ubicarse en el centro del debate económico. De acuerdo con los últimos datos del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), durante el primer trimestre de 2026 unas 136.500 personas residentes en CABA estuvieron sin trabajo, lo que representa el 7,9% de la población económicamente activa.
El indicador muestra un leve incremento respecto del mismo período de 2025, cuando la tasa de desempleo era del 7,8%, y también marca un deterioro frente al cuarto trimestre del año pasado, cuando se ubicaba en 7,3% y alcanzaba a 126.000 personas. En un contexto de desaceleración de la actividad económica, el mercado de trabajo porteño comienza a evidenciar tensiones crecientes.
Más allá de la tasa abierta de desocupación, el informe advierte sobre la presión que se ejerce sobre el mercado laboral. Si se suman las personas desempleadas, las subocupadas demandantes (quienes trabajan menos de lo que desean) y las que, aun teniendo empleo, buscan activamente otro trabajo o más horas, se observa que el 13,5% de la población económicamente activa está en búsqueda laboral o intentando ampliar su jornada.
Diferencias por género y territorio dentro de la Ciudad
El estudio del IDECBA detalla que el impacto del desempleo no es homogéneo. El 54,4% de las personas desocupadas son mujeres, mientras que el 45,6% son varones. Esto se traduce en una tasa de desocupación femenina del 8,7%, frente al 7,1% registrada entre los hombres, una brecha que confirma la mayor vulnerabilidad laboral de las mujeres en el distrito más rico del país.
También se evidencian contrastes según la zona de residencia. Las Zonas Norte y Centro muestran tasas de actividad y empleo más favorables que el Sur de la Ciudad. Mientras en el Norte la tasa de actividad alcanza el 66,3% y la de empleo el 63,4%, y en el Centro se ubican en 64,6% y 59,4% respectivamente, en el Sur los valores descienden al 61,4% de actividad y 54,8% de empleo. Estas diferencias reflejan desigualdades estructurales en el acceso al trabajo formal y de mejor calidad.
Actividad económica, subocupación y calidad del empleo
En el primer trimestre de 2026, la tasa específica de actividad de la población de 10 años y más se ubicó en 64,1%, mientras que la tasa de empleo llegó al 59%. Un año atrás, estos indicadores eran de 62,5% y 57,6%, lo que muestra un crecimiento de la participación en el mercado de trabajo, pero con mayores dificultades para absorber toda esa oferta en puestos registrados y estables.
El relevamiento confirma el predominio del sector Servicios en la estructura ocupacional: concentra el 74,4% de los empleos, seguido por el Comercio, que explica el 13% del total, y por la Industria y la Construcción, que en conjunto reúnen el 11,9%. Dentro de ese universo, el servicio doméstico representa el 3,2% de la población ocupada y el 4,3% de las personas asalariadas, con una característica saliente: siete de cada diez trabajadoras y trabajadores de casas particulares dependen de un único hogar contratante.
La subocupación horaria se ubica en el 9% de la población económicamente activa. Se trata de personas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestas a sumar más horas. Sin embargo, más de la mitad de quienes se encuentran en esta condición (64,2%) integra el grupo “no demandante”: no busca activamente otra ocupación o más horas, por lo que no presiona de manera directa sobre el mercado laboral, aunque evidencia una capacidad productiva ociosa.
Asalariados, cuentapropistas y la informalidad persistente
El informe también describe la composición de las categorías ocupacionales. El 74,1% de la población ocupada se desempeña como asalariada, pero no todos cuentan con protección social completa: el 72,7% tiene cobertura jubilatoria, mientras que al 27,3% restante sus empleadores no le efectúan aportes previsionales, lo que implica una inserción laboral más precaria.
Entre quienes trabajan por cuenta propia, que representan el 22% de la población ocupada, la situación es dispar. El 67,3% se encuentra registrado para ejercer su actividad y realiza pagos de manera regular. Sin embargo, el resto —casi dos de cada tres cuentapropistas, según el estudio— desarrolla su tarea sin inscripción adecuada o con una formalización irregular, lo que limita el acceso a la seguridad social y a derechos laborales básicos.
- 136.500 personas desempleadas en CABA entre enero y marzo de 2026.
- La desocupación llegó al 7,9% de la población económicamente activa.
- El 13,5% de la PEA busca trabajo o más horas laborales.
- Mayor desempleo entre las mujeres y en la Zona Sur de la Ciudad.
- Servicios concentra tres de cada cuatro empleos en el distrito.
“El 13,5% de la población económicamente activa presiona sobre el mercado de trabajo, ya sea para ingresar o para ampliar sus horas laborables”, señaló el IDECBA al presentar el informe.
Con estos datos, la Ciudad de Buenos Aires exhibe un escenario complejo: mayor participación en el mercado laboral, pero con dificultades crecientes para generar empleos de calidad y con fuerte heterogeneidad por género y territorio. El seguimiento de estos indicadores será clave para diseñar políticas públicas que apunten a reducir la desocupación y la informalidad, y a mejorar las condiciones de trabajo en el distrito.

