En todo el suelo bonaerense el radicalismo integró en estas elecciones el frente Juntos, afrontando internas en la inmensa mayoría de los distritos y, también, a nivel seccional y provincial. Así ocurrió en San Nicolás: la línea «Dar el Paso» perdió la interna en septiembre, accedió a la integración en noviembre y obtuvo una banca en el Concejo. Si hubieran competido por fuera de la coalición, los asientos en el deliberativo podrían haber sido dos.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
El escrutinio definitivo de la elección general legislativa celebrada el 14 de noviembre arrojó como resultado que Juntos incorporará siete de sus candidatos al Concejo Deliberante de San Nicolás. Entre ellos, el quinto postulante, surgido de la integración de listas pos-PASO: el radical Agustín Barba, que había sido primer precandidato por la línea interna «Dar el Paso» en las primarias del 12 de septiembre. Por lo tanto, motivo de celebración para la dirigencia distrital del ya largamente centenario partido.
De todas maneras, y aunque parezca (o lo sea, de hecho) contrafáctico, hay quienes no pueden evitar imaginar qué hubiese ocurrido si la Unión Cívica Radical hubiese competido por fuera de una coalición Juntos que, al menos en los distritos bonaerenses más importantes, nuevamente mostró que su columna vertebral está hoy en su componente Pro.
¿Qué hubiese ocurrido? Imposible saberlo. Pero sí es posible imaginarlo con alto grado de certeza, en base al número que la línea interna «Dar el Paso» logró en la elección de septiembre. Si aquella elección hubiese sido la decisiva, el radicalismo en San Nicolás se hubiese quedado con dos bancas del Concejo Deliberante de San Nicolás: la del propio Barba y, también, la de su segunda precandidata Silvana Maldonado.
De hecho, si la elección de septiembre hubiese repartido cargos al oficialismo local, hubiesen correspondido cuatro bancas, dos a la Lista 2 del Frente de Todos que encabezó Cecilia Comerio, dos al radicalismo y dos a la Lista 6 que tuvo como primer precandidato a Adolfo Suárez Erdaire, también del Frente de Todos.
Tracción propia
De nuevo, es contrafáctico. Así y todo, en el caso de la situación del radicalismo hay un componente que sostiene con mayor firmeza la tesis del mejor resultado sin interna que con ella. Por ejemplo, habría que ver si Suárez Erdaire hubiese logrado el mismo caudal de votos sin que su boleta estuviese adherida a la de Victoria Tolosa Paz. O, en todo caso, habría que imaginar un escenario de colectoras, hoy en desuso.
Para el análisis radical de lo que no pasó, ese asterisco no existe. Los 10.660 votos logrados por la lista de Barba no dependieron de una tracción de arriba que también colaboró con su contendiente interno. Si hubo tracción, fue de otro precandidato radical: de Facundo Manes; mientras que del otro lado de la interna, si es que hubo tracción, provino de un postulante ajeno al radicalismo, Diego Santilli.
Por el contrario, en la elección seccional por la cual San Nicolás y otros catorce distritos del norte bonaerense designaban 11 diputados provinciales, el resultado hubiese sido el mismo: cuatro escaños para emergentes Pro, cuatro para el justicialismo / kirchnerismo y tres para el radicalismo. La diferencia es de forma. Mientras que tal como se dieron las cosas los tres radicales que llegan a la Legislatura bonaerense (Claudio Rossi, Viviana Dirolli y el nicoleño Julio Pasqualin) lo harán como candidatos electos por Juntos surgidos de la integración pos-PASO; sin interna de por medio hubieran resultado electos de todos modos, aunque formalmente como representantes de la UCR.

