Ambos ataques ocurrieron en las últimas horas y se suman a la seguidilla de hechos que viene golpeando a establecimientos educativos de la ciudad. Las instituciones denuncian daños permanentes y advierten sobre el creciente costo que implica reparar la infraestructura.

La ola de ataques contra establecimientos educativos de San Nicolás sumó al menos tres nuevos episodios en las últimas horas. Mientras la Escuela Secundaria N° 5, de barrio Moreno, sufrió un nuevo hecho de vandalismo con importantes destrozos en sus calefactores, el Centro de Formación Profesional N° 402, de barrio Prado Español, quedó sin suministro de gas luego de que delincuentes robaran el caño de cobre del medidor. A esos hechos se sumó un nuevo ataque contra la Escuela Primaria N° 46, de barrio Las Mellizas, donde fueron vandalizadas varias ventanas del edificio.

En la Secundaria N° 5, desconocidos provocaron daños en los calefactores pese a que los equipos contaban con rejas de protección. Desde la institución aseguraron que el objetivo ya no parece ser el robo, sino la destrucción de la infraestructura escolar.
“Rompen sistemáticamente, no pueden robar nada más por las alarmas. Solo hacen daño”, expresaron desde la comunidad educativa.
Los calefactores quedaron completamente destruidos, una situación que además representa un riesgo por tratarse de instalaciones de gas.
En paralelo, el Centro de Formación Profesional N° 402 fue blanco de otro ataque. Delincuentes sustrajeron el caño de cobre del medidor de gas, lo que dejó al establecimiento sin suministro y obligó a suspender el servicio hasta que pueda concretarse la reparación de la instalación.
“Si no son vidrios, son calefactores; si no son calefactores, revientan puertas; si no, sacan cables. Así estamos casi todos los días”, resumieron desde la Secundaria N° 5.
En la Escuela Primaria N° 46, ubicada en barrio Las Mellizas, el nuevo episodio de vandalismo provocó la rotura de varias ventanas del establecimiento, ampliando la lista de instituciones educativas afectadas por hechos similares en distintos puntos de la ciudad durante los últimos días.

Una problemática que se repite
Los dos nuevos episodios se producen apenas días después de otra seguidilla de ataques registrada entre el 27 y el 28 de julio, cuando fueron blanco de distintos hechos la Escuela Primaria N° 43, el Jardín de Infantes N° 917 y la Escuela Primaria N° 17.
En los dos primeros casos fueron robados los medidores de gas, mientras que en la Primaria N° 17 delincuentes forzaron puertas y ventanas y ocasionaron importantes destrozos en un aparente intento de robo. Ese establecimiento ya había sufrido otro hecho delictivo diez días antes, cuando le sustrajeron tres reflectores del exterior.
La lista también incluye el robo registrado a comienzos de julio en el Jardín de Infantes N° 903, de Villa Riccio, donde delincuentes ingresaron tras violentar los accesos y se llevaron un televisor e insumos de cocina, además de provocar importantes daños materiales.
Desde la comunidad educativa también señalaron que la semana pasada la Escuela N° 45, en la zona norte de la ciudad, sufrió el robo de todo el cableado exterior.
El costo de reparar una y otra vez
Las autoridades educativas advirtieron que la sucesión de robos y actos de vandalismo obliga a destinar recursos permanentes a reparar edificios y reponer elementos dañados.
Según manifestaron, la situación se agrava porque las escuelas deben afrontar esos gastos con un presupuesto cada vez más limitado, al sostener que desde el año pasado la Provincia recortó más del 50% del Fondo Compensador.
Mientras tanto, cada nuevo ataque vuelve a generar gastos imprevistos y afecta el normal funcionamiento de los establecimientos, que deben invertir parte de sus escasos recursos en reparar instalaciones que, muchas veces, vuelven a ser destruidas pocos días después.

