El médico habla luego de ser absuelto por la muerte de Maradona

NewsITe
El médico clínico y deportólogo Pedro Di Spagna expresó su alivio y emoción tras ser absuelto en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, una causa que lo tuvo bajo la lupa durante casi seis años y que, por la magnitud del ídolo, adquirió repercusión mundial. “Siempre confié en mi inocencia, nunca bajé los brazos”, afirmó en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas.
Di Spagna integró el equipo médico que intervino en la internación domiciliaria de Maradona en el country San Andrés, en Tigre, luego de la operación por un hematoma subdural. Durante el debate oral se destacó por su presencia constante en la sala de audiencias, donde siguió cada instancia del juicio sentado cerca de la prensa, con el acompañamiento permanente de sus defensoras oficiales, las abogadas María Julia Marcelli y Patricia Miranda.
A lo largo del segundo juicio declaró en cuatro oportunidades. En cada una de ellas sostuvo su inocencia, se mostró visiblemente conmovido y remarcó que atravesó el proceso con la “conciencia tranquila”. La fiscalía de San Isidro, representada por los fiscales adjuntos Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, terminó desistiendo de la acusación en su contra y pidió su absolución, postura a la que adhirieron todas las querellas.
Un proceso largo, el impacto familiar y el rol de la defensa pública
Para Di Spagna, el cierre del expediente en su contra significa poner fin a una etapa que definió como “muy difícil” por su duración y por tratarse de un caso de enorme sensibilidad social. “No fue fácil, es mucho tiempo, y encima con un tema de envergadura mundial”, relató, aludiendo al peso simbólico que tiene Maradona para la Argentina y el mundo futbolero.
El médico también se detuvo en el costado humano del proceso y en el impacto que tuvo en su entorno más cercano. Contó que sus hijas se acercaron de sorpresa a la puerta de Tribunales cuando se conoció la absolución y lo abrazaron emocionadas. Sin embargo, él mismo les pidió que no celebraran allí, por respeto a los familiares de Maradona y a los imputados que aún atravesaban momentos de angustia. “Después, puertas adentro, sí pudimos desahogarnos y estar contentos”, reconoció.
Di Spagna aprovechó para destacar la tarea de la Defensoría Pública y el trabajo de sus abogadas, a quienes agradeció tanto en lo profesional como en lo humano. Sostuvo que la experiencia le permitió valorar el rol del patrocinio estatal en causas complejas y con fuerte exposición mediática.
Las pruebas que sostuvieron la absolución
En el juicio quedó acreditado que Di Spagna vio a Maradona solo una vez, el 12 de noviembre de 2020, cuando concurrió junto al neurólogo Jorge Macía al lote 45 del barrio San Andrés, donde el ex capitán de la Selección cumplía la internación domiciliaria. Aquel día evaluó el cuadro clínico y recomendó la intervención de un nutricionista para revisar la dieta del paciente, que se había sentido mal tras consumir camarones con ajo y brócoli.
Se detalló también que el 18 de noviembre el médico volvió al country junto al licenciado en nutrición Luciano Spena, pero Maradona decidió no recibir a nadie y echó al equipo de salud. Estaba prevista una nueva visita para el día siguiente, que finalmente se pospuso y nunca llegó a concretarse.
- Solo tuvo un contacto directo con Maradona durante la internación domiciliaria.
- No contaba con el teléfono de la familia ni con acceso irrestricto al paciente.
- Realizó indicaciones médicas a través del chat “Tigre” a enfermeros y colegas.
- La fiscalía y todas las querellas pidieron su absolución al cierre del juicio.
Durante el debate se analizaron mensajes del grupo de WhatsApp “Tigre”, integrado por enfermeros y otros profesionales, donde Di Spagna aportaba indicaciones y sugerencias sobre el tratamiento. Para el tribunal, estas intervenciones demostraron su predisposición para atender al ex futbolista, aun sin tener contacto directo ni comunicación con el entorno familiar.
“Ahora puedo volver a ser feliz, nunca bajé los brazos. Espero que esto sea un ejemplo para mis hijas, que también sufrieron este proceso y siempre estuvieron conmigo”, expresó el médico tras escuchar el fallo absolutorio.
Ya fuera del banquillo, Di Spagna, quien se desempeña como deportólogo en Huracán, intenta retomar su vida profesional y personal después de un proceso que definió como desgastante, pero que terminó con el reconocimiento judicial de su inocencia en uno de los casos más resonantes de los últimos años.

