Gremio naval en alerta por proyecto que desregula el cabotaje

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El Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA) manifestó un fuerte rechazo al proyecto de ley impulsado por los diputados Diógenes González, Guillermo Agüero y Darío Schneider, que propone modificar el régimen de cabotaje nacional y permitir el ingreso irrestricto de buques de bandera extranjera en las vías navegables del país.
La iniciativa apunta a reemplazar una normativa que data de 1944, bajo el argumento de adecuarla a las nuevas exigencias logísticas y competitivas del siglo XXI. Sin embargo, desde el gremio naval advierten que, lejos de modernizar el sector, el esquema planteado implicaría una profunda desregulación con impacto directo sobre el empleo argentino y la estructura productiva vinculada a la marina mercante.
Según señalaron fuentes sindicales, el texto del proyecto fue elaborado sin la participación ni consulta de las organizaciones gremiales, de los trabajadores embarcados ni de los actores que sostienen cotidianamente la operatoria del transporte fluvial y marítimo en territorio nacional. Para SICONARA, este dato refleja el sesgo del debate y la orientación de la propuesta.
“No es un proyecto técnico, es desregulación pura”
El secretario general de SICONARA, Mariano Vilar, cuestionó con dureza la iniciativa parlamentaria. Sostuvo que la propuesta no se encuadra en una estrategia de desarrollo nacional, sino en un nuevo intento de apertura que, en los hechos, “pone en riesgo el trabajo argentino, la Marina Mercante y la soberanía logística” de la Argentina.
Vilar advirtió que detrás de este tipo de proyectos aparecen recurrentemente intereses económicos concentrados, muchos de ellos de origen extranjero, que buscan maximizar sus ganancias a partir de la reducción de costos laborales y regulatorios, aun cuando ello implique debilitar la capacidad estratégica del Estado y la industria naval local.
Preocupación por el impacto en empleo e industria naval
Para el sindicato, habilitar el cabotaje a banderas extranjeras significaría, en los hechos, un retroceso estructural: menos empleo argentino, menor actividad para astilleros y talleres, caída en la demanda de servicios auxiliares y una mayor dependencia de decisiones tomadas fuera del país. Cada buque de bandera nacional que sale de operación, alertan, se traduce en menos trabajo y en un futuro más incierto para miles de familias vinculadas al sector.
En ese sentido, SICONARA insiste en que la discusión trasciende los intereses de un gremio o de una rama específica. Para la organización, se trata de definir si la Argentina preservará herramientas propias para organizar su sistema de transporte y logística, o si cederá ese control a compañías globales que operan con flotas registradas en países de menores exigencias laborales y fiscales.
Señalamientos a la Bolsa de Comercio de Rosario y a grandes exportadoras
A la voz de Vilar se sumó la del secretario de la Seccional Rosario de SICONARA, Fernando Ramírez, quien apuntó directamente contra la influencia de la Bolsa de Comercio de Rosario y de las principales empresas exportadoras. Según denunció, estos grupos presionan por un esquema de apertura que les permita abaratar costos de flete, aun cuando eso implique desplazar a trabajadores y embarcaciones argentinas.
- El gremio reclama ser convocado al debate legislativo antes de cualquier avance en el Congreso.
- Plantean que la modernización del marco legal debe ir de la mano de la defensa del empleo y de la soberanía logística.
“Defender el cabotaje nacional no es una discusión sectorial. Es defender la soberanía, la producción y la capacidad de la Argentina de controlar y desarrollar su propio sistema de transporte”, remarcó Mariano Vilar.
En paralelo al trámite legislativo, se prevé que SICONARA articule acciones con otras organizaciones del sector marítimo y fluvial para unificar posiciones y presionar por la revisión del proyecto. No descartan medidas de fuerza si no son escuchados en el Congreso, en un contexto en el que el rol de la marina mercante reaparece como pieza clave en la discusión sobre soberanía, desarrollo productivo y control de los recursos estratégicos.

