Sensación térmica en invierno: por qué el viento hace que el frío se perciba con mayor intensidad

El Servicio Meteorológico Nacional explicó cómo actúa el viento sobre el cuerpo humano y por qué la sensación térmica puede ser inferior a la temperatura registrada durante los días de frío intenso.

Sensación térmica en invierno: por qué el viento hace que el frío se perciba con mayor intensidad

El invierno comenzó con temperaturas más bajas de lo habitual para los últimos días de junio, nevadas, heladas, vientos fuertes y el ingreso de aire polar en distintos puntos del país. En ese contexto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) explicó por qué el frío puede percibirse con mayor intensidad cuando aumenta el viento y cuál es el fenómeno conocido como sensación térmica.

En las últimas horas, el organismo emitió una alerta amarilla por temperaturas extremas para distritos del noroeste de la provincia de Buenos Aires. Además, anticipó que, debido a la circulación de aire polar, el este bonaerense y la Costa Atlántica registrarán temperaturas mínimas cercanas a los 0 °C y 2 °C.

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El SMN indicó que existe “la ciencia de la sensación térmica”, que explica qué ocurre en el cuerpo humano frente a determinados fenómenos climáticos.

“Cuando hace frío y no hay viento, nuestro cuerpo irradia calor y así aumenta la temperatura del aire que nos rodea. Sobre la piel se forma una pequeña capa protectora que mantiene el calor corporal”, precisó el organismo.

Sin embargo, explicó que el escenario cambia cuando aumenta la intensidad del viento. “Cuando aumenta el viento, el aire se mueve y se lleva esta capa”. De ese modo, “el aire cálido es reemplazado por aire de menor temperatura y nos hace sentir más frío”.

El informe agregó que, a medida que aumenta el viento, el calor se aleja del cuerpo con mayor rapidez. “Como consecuencia, la temperatura de la piel y la temperatura interna del cuerpo, disminuyen a un ritmo mayor”, expresó el organismo.

Además, el SMN señaló que “hay cinco veces más receptores del frío que del calor” en la piel. Esa es una de las razones por las que “la piel descubierta y las extremidades son las zonas más propensa a la congelación”, aseguró.

Grupos de riesgo y cuidados

El organismo recordó que las bajas temperaturas pueden representar un mayor riesgo para niños y niñas, personas mayores de 65 años y quienes padecen enfermedades crónicas.

Asimismo, advirtió que las mascotas y los animales de compañía también pueden verse afectados por las bajas temperaturas. En ese sentido, recomendó mantenerlos dentro de las viviendas o en un lugar protegido del frío y ofrecerles agua a temperatura ambiente.

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