Debate en el Senado por el Tratado de Patentes y su impacto en medicamentos

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El Senado de la Nación dio un paso clave hacia la ratificación del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), aunque lo hizo incorporando una reserva específica sobre el capítulo II destinada a resguardar a la industria farmacéutica nacional. El dictamen, que obtuvo apoyo de La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y varios bloques provinciales, quedó en condiciones de ser tratado en el recinto en la próxima sesión, prevista para el jueves 22 de octubre.
La decisión se adoptó en un plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto, y de Industria y Comercio, presididas por el libertario Francisco Paoltroni y el peronista Marcelo Lewandowski. Convicción Federal acompañó el proyecto en disidencia parcial, mientras que especialistas convocados por el bloque justicialista plantearon fuertes objeciones al tratado por sus eventuales efectos sobre el acceso a medicamentos y el desarrollo tecnológico local.
El PCT es un sistema internacional vigente en 158 países que permite unificar y simplificar los procedimientos para solicitar patentes en múltiples jurisdicciones a través de una sola presentación. No otorga patentes por sí mismo, sino que actúa como una vía común de tramitación, que luego cada país evalúa conforme a su propia normativa. Para el oficialismo, esta herramienta facilitaría a investigadores, universidades y empresas argentinas la protección de sus desarrollos en otros mercados y su inserción en cadenas globales de valor.
Posturas encontradas en el recinto
Al abrir el debate, Paoltroni remarcó que la Argentina es “uno de los pocos países” que aún no se sumó al PCT y que, en materia de patentes, continúa rigiéndose por un acuerdo de 1884. Desde La Libertad Avanza, la jefa de bloque Patricia Bullrich sostuvo que el tratado “no crea una patente mundial ni obliga a la Argentina a conceder patentes”, y subrayó que el país mantiene la potestad soberana para decidir qué invenciones merecen protección.
En la vereda opuesta, el senador peronista Jorge “Coqui” Capitanich advirtió que el Poder Ejecutivo debe precisar si la reserva introducida en el capítulo II es suficiente para resguardar el compromiso internacional sin aumentar la dependencia tecnológica. También alertó sobre el riesgo de que el mecanismo termine reforzando la posición de grandes corporaciones en detrimento de la industria local.
Riesgos para el acceso a medicamentos y la industria nacional
Una de las principales preocupaciones gira en torno al eventual impacto del PCT en el mercado farmacéutico. Referentes del sector sanitario y organizaciones por el acceso a medicamentos sostienen que la adhesión al tratado podría facilitar el ingreso de un mayor número de patentes, en particular de origen estadounidense y europeo, con el consiguiente encarecimiento de tratamientos para el sistema de salud público y privado.
Lorena Di Giano, integrante de la Red Argentina de Investigadores en Salud y de la Red Latinoamericana por el Acceso a Medicamentos, recordó que la Argentina se negó durante décadas a adherir al PCT precisamente por considerar que no generaba beneficios concretos y que, en cambio, abría la puerta a un flujo masivo de patentes farmacéuticas. Según explicó, las grandes multinacionales suelen utilizar el sistema para introducir modificaciones menores en medicamentos existentes y extender por otros 20 años la exclusividad comercial, práctica conocida como “evergreening”.
Este esquema podría demorar o directamente impedir la producción de genéricos por parte de laboratorios nacionales, que hoy abastecen al mercado con drogas a precios considerablemente más bajos. De allí que la reserva sobre el capítulo II haya sido presentada por el oficialismo como una salvaguarda central para contener eventuales efectos adversos sobre la competencia local y sobre el gasto sanitario.
Próximos pasos y agenda legislativa vinculada
Tras el dictamen, el proyecto volverá al recinto del Senado para su sanción definitiva y, en caso de ser aprobado, la adhesión argentina al PCT quedará lista para su puesta en vigor tras los pasos administrativos correspondientes. El debate se dará en paralelo con otras iniciativas que figuran en la agenda legislativa, como la creación del Mercado Voluntario de Carbono, la llamada “ley Hojarasca” y la reforma de la Ley de Salud Mental, que también podrían ser incluidas en la misma sesión.
Más allá de la votación que tenga lugar en las próximas semanas, la discusión sobre el PCT reabrió un debate de fondo: cómo equilibrar la promoción de la innovación y la inserción internacional con la defensa de la industria nacional y el acceso equitativo a la salud. Mientras el oficialismo apuesta a que la integración al sistema global de patentes impulse la competitividad, sectores de la oposición y del ámbito académico reclaman controles estrictos para evitar que el nuevo marco se traduzca en mayores costos para el Estado y la población.
El corazón de la discusión pasa por definir si la adhesión al PCT será una herramienta para potenciar la innovación argentina o un factor que agrave la dependencia tecnológica y encarezca los medicamentos.
La votación en el Senado será, en ese sentido, una señal política clave sobre el modelo de desarrollo que el país busca consolidar en materia de ciencia, tecnología y salud pública.

