Semillas de quinua argentinas viajan al espacio para estudio

Argentina envía al espacio semillas de quinua para un experimento científico pionero

Semillas de quinua argentinas seleccionadas para viaje espacial

NewsITe

En el marco de un acuerdo internacional con la Orion Space Generation Foundation, la Argentina se prepara para participar de un experimento científico inédito: el envío de semillas de quinua al espacio para analizar cómo responden los sistemas biológicos a condiciones extremas fuera de la Tierra.

El proyecto tiene como protagonista al Instituto Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (INTA), que aportará material genético de quinua variedad Morrillos (Chenopodium quinoa), desarrollado y conservado luego de más de diez años de trabajos de caracterización agronómica. Las semillas viajarán en una cápsula experimental durante un vuelo espacial previsto para el segundo trimestre del año.

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El objetivo central de la misión es someter las semillas a factores propios del ambiente orbital, como radiación aumentada, microgravedad y fuertes variaciones térmicas, para observar su comportamiento y detectar posibles adaptaciones o daños. Los resultados del ensayo permitirán avanzar en el conocimiento sobre la tolerancia biológica en contextos de estrés extremo.

Por qué la quinua es clave para la ciencia y la agricultura

La quinua fue elegida por tratarse de una especie nativa de los Andes con una enorme capacidad de resiliencia. Este cultivo puede desarrollarse en suelos con alta salinidad, bajo régimen hídrico y grandes amplitudes térmicas, condiciones que la colocan como un modelo ideal para estudiar estrategias de supervivencia frente a entornos hostiles.

Además de su fortaleza biológica, la quinua posee un alto valor nutricional, con un perfil proteico de calidad y una importante presencia de minerales y aminoácidos esenciales. Por esta combinación de características, la comunidad científica la considera estratégica para la seguridad alimentaria y la agricultura del futuro, especialmente en escenarios afectados por el cambio climático.

  • Capacidad de crecer en suelos pobres y con escasez de agua.
  • Resistencia a salinidad y variaciones bruscas de temperatura.
  • Alto aporte de proteínas, fibra y micronutrientes.
  • Potencial como cultivo para regiones vulnerables y misiones espaciales prolongadas.

“La quinua es una especie extremadamente resiliente. Puede crecer en ambientes con salinidad, sequía y amplitudes térmicas importantes. Eso la convierte en un modelo muy interesante para estudiar cómo responden las plantas frente a condiciones extremas”, explicó el investigador Lucas Guillén.

De acuerdo con los especialistas, comprender cómo reaccionan las semillas frente a la radiación y al estrés del ambiente espacial podría abrir nuevas líneas de investigación aplicadas tanto a misiones tripuladas de larga duración como al desarrollo de cultivos más resistentes en la Tierra. La experiencia se suma a una tendencia global que combina exploración espacial e innovación agrícola, con la vista puesta en garantizar alimentos en entornos cada vez más desafiantes.

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