Seis candidatos debatieron por TV para conducir la ONU

Debate histórico en la ONU por la sucesión del secretario general

Candidatos a secretario general de la ONU debaten en la Asamblea General

NewsITe

En el imponente Salón de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los seis candidatos a secretario general protagonizaron un inusual debate televisado, a una semana del inicio formal del proceso de selección para uno de los cargos diplomáticos más influyentes del planeta. La instancia, abierta al público global, marcó un nuevo intento del organismo por transparentar una elección históricamente dominada por negociaciones a puertas cerradas entre las potencias.

Entre los aspirantes se destacan la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, figura de amplio reconocimiento en América del Sur, y el argentino Rafael Grossi, actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Completan la nómina María Fernanda Espinosa, de Ecuador; Rebeca Grynspan, de Costa Rica; Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana; y Macky Sall, de Senegal, lo que suma una fuerte presencia latinoamericana y de países en desarrollo en la contienda.

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La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, subrayó el carácter inédito de esta exposición pública, al señalar que el debate ofrece una “oportunidad poco común” para conocer de primera mano las ideas, prioridades y la visión de quienes aspiran a liderar la ONU a partir del 1 de enero de 2027. Cada candidato ya fue sometido previamente a tres horas de preguntas por parte de representantes de los 193 Estados miembro.

Un organismo en crisis y bajo presión de las potencias

El próximo secretario general asumirá en un contexto particularmente complejo para la ONU, atravesada por una profunda crisis financiera y de confianza. La conducción del organismo viene siendo cuestionada por sectores que la acusan de gastar de manera ineficiente y con resultados poco visibles, críticas que durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos se hicieron especialmente duras.

En este escenario, los candidatos deben equilibrar con extremo cuidado las demandas de Washington y las llamadas “líneas rojas” de los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Francia, Reino Unido, Rusia y China—, que conservan el poder de veto y cuyo respaldo es decisivo. De hecho, observadores diplomáticos señalan que Grossi aparece entre los nombres más mencionados en las conversaciones informales.

Así será la votación en el Consejo de Seguridad

El primer paso clave del proceso llegará el 30 de julio, cuando los 15 integrantes del Consejo de Seguridad realicen, a puertas cerradas, un primer voto indicativo y anónimo sobre las preferencias entre los postulantes. Este mecanismo se repetirá tantas veces como sea necesario hasta que uno de los candidatos consiga al menos nueve apoyos, sin vetos de ninguno de los cinco miembros permanentes.

  • El Consejo de Seguridad realiza rondas sucesivas de votación secreta.
  • Se necesitan nueve votos afirmativos sin ningún veto de los miembros permanentes.
  • El nombre que alcance ese umbral se eleva a la Asamblea General.

Una vez alcanzado ese consenso mínimo, el Consejo enviará el nombre elegido a la Asamblea General, que se encargará de la designación formal del nuevo secretario general. La tradición no escrita de rotación geográfica alimenta, en esta ocasión, las aspiraciones de América Latina, mientras que numerosos Estados vuelven a insistir en que, por primera vez, una mujer lidere el organismo. En paralelo, trascendió que Donald Trump llegó a proponer al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como candidato, un gesto que refuerza el clima de tensión y de fuerte disputa política en torno al futuro de la ONU.

“Esta discusión pública proporcionará una oportunidad poco común para descubrir las ideas, prioridades y visión de los candidatos para uno de los cargos más importantes del mundo”, destacó la presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock.

Con los debates al aire y las negociaciones en marcha entre bastidores, la carrera por la secretaría general entra en una fase decisiva, en la que se juega no solo un liderazgo personal, sino también el rumbo que tomará el principal organismo multilateral frente a las crisis que atraviesan al sistema internacional.

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