Un informe de la UNR muestra un deterioro sostenido desde fines de 2023, cuando la informalidad se ubicaba en 41,4%. Al mismo tiempo, cae la participación del empleo en relación de dependencia y uno de cada cuatro trabajadores ya se desempeña por cuenta propia.

Casi la mitad de los trabajadores argentinos se desempeña actualmente en la informalidad. Un estudio de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) estimó que el fenómeno alcanza al 45% de los ocupados y muestra un crecimiento sostenido respecto de los niveles registrados hacia fines de 2023.
El relevamiento tomó los datos del segundo trimestre de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. A fines de 2023, la informalidad alcanzaba al 41,4% de los trabajadores. Desde entonces, la proporción avanzó 3,6 puntos porcentuales.
Sin embargo, el estudio también detectó otro cambio de fondo en el mercado laboral. El empleo en relación de dependencia pierde participación mientras aumenta el trabajo por cuenta propia, un segmento en el que la falta de registración resulta considerablemente mayor.
La proporción de trabajadores dependientes pasó del 73,7% al 70,5%. En sentido contrario, los cuentapropistas aumentaron del 22,6% al 25,5% del total. De esta manera, prácticamente uno de cada cuatro ocupados trabaja actualmente por cuenta propia.
El problema se profundiza al observar las condiciones de ese grupo. El 65,8% de los cuentapropistas de los principales centros urbanos trabaja en la informalidad.
Entre los asalariados, en tanto, el 37,9% no cuenta con aportes previsionales. El indicador también muestra un deterioro de largo plazo, ya que hacia fines de 2016 alcanzaba al 33,6%.
Empleo doméstico y construcción, los sectores más afectados
La informalidad presenta fuertes diferencias según la actividad económica. El empleo doméstico encabeza el ranking, con un 77,4% de trabajadores no registrados.
Muy cerca aparece la construcción, donde la informalidad alcanza al 76,2%. Luego se ubican la gastronomía y hotelería, con 63,9%, y el comercio, con 54,7%.
En cambio, los servicios profesionales, científicos y técnicos registran una tasa considerablemente menor, del 19,2%. En información y comunicaciones, el indicador llega al 33,9%.
Fuertes diferencias entre las regiones
El mapa laboral también expone profundas desigualdades territoriales. Los mayores niveles de informalidad entre trabajadores independientes aparecen principalmente en el norte del país y en Cuyo.
Formosa encabeza el relevamiento con un 87,9% de cuentapropistas informales. Le siguen Gran Tucumán y Tafí Viejo, con 87,6%; Santiago del Estero y La Banda, con 87,5%; Gran Resistencia, con 84%; y Gran San Juan, con 83%.
En el otro extremo aparece la Ciudad de Buenos Aires, con un 32,8% de informalidad entre los independientes. Luego se ubican Mar del Plata y Batán, con 42,7%; Bahía Blanca y Cerri, con 43%; y Ushuaia y Río Grande, con 43,1%.
Las diferencias también son marcadas dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires. En CABA, la informalidad general alcanza al 26%, mientras que en los partidos del conurbano llega al 47,5%.
La distancia resulta todavía mayor entre quienes trabajan por cuenta propia. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires el 32,8% está en la informalidad, en el conurbano esa proporción alcanza al 70,2%.
Los números muestran así una transformación que va más allá del aumento general de la informalidad. Mientras pierde peso el empleo dependiente, crece el cuentapropismo y una parte mayoritaria de quienes trabajan bajo esa modalidad lo hace sin registración.

