El nuevo Código Tributario implementado en Ramallo desató fuertes críticas entre sectores comerciales y productivos, que denuncian aumentos abruptos en las tasas y alertan sobre el impacto que podría tener sobre el empleo y la continuidad de numerosos negocios locales.

El nuevo esquema de tasas municipales implementado en Ramallo continúa generando fuertes cuestionamientos entre comerciantes, profesionales y pequeños empresarios, que advierten sobre un aumento desmedido de la presión tributaria en un contexto económico marcado por la caída del consumo, la retracción de la actividad y el incremento permanente de costos.
Uno de los principales puntos de conflicto es la modificación en la forma de calcular determinadas tasas comerciales. Según se señaló, muchos contribuyentes que anteriormente abonaban montos fijos trimestrales pasaron a tributar en función de la facturación, un mecanismo que fue comparado con el sistema de Ingresos Brutos debido a su impacto acumulativo sobre la actividad económica.
Las críticas apuntan especialmente a que la medida afecta con mayor dureza a pequeños y medianos comercios, que ya enfrentan dificultades para sostener ventas, salarios, alquileres y servicios. En ese marco, comenzaron a conocerse casos de comerciantes que recibieron liquidaciones con incrementos abruptos respecto de períodos anteriores, generando preocupación e incertidumbre en distintos sectores productivos del distrito.
Además del impacto económico, también cuestionan la falta de diálogo previo y de explicaciones claras por parte del gobierno municipal sobre los alcances reales del nuevo Código Tributario. Comerciantes y referentes del sector privado sostienen que las modificaciones avanzaron sin instancias suficientes de consulta y que muchos contribuyentes tomaron conocimiento de los cambios recién al recibir las nuevas boletas.
Otro de los cuestionamientos gira en torno al destino de los recursos recaudados. Diversos sectores plantean que el aumento de la presión fiscal no se traduce en una mejora visible de los servicios municipales ni en un acompañamiento concreto para quienes sostienen la actividad económica local. En ese sentido, remarcan que el comercio y las pequeñas empresas continúan afrontando dificultades estructurales mientras crece la carga impositiva.
También se advirtió que el esquema basado en la facturación termina castigando incluso a quienes logran mantener cierto nivel de actividad, ya que el incremento de las tasas no necesariamente refleja una mejora en la rentabilidad real de los negocios. Por el contrario, sostienen que muchos comerciantes facturan más únicamente por efecto de la inflación, pero con márgenes de ganancia cada vez más reducidos.
En distintos sectores de Ramallo existe preocupación por el posible impacto que esta situación pueda tener sobre el empleo y la continuidad de numerosos emprendimientos locales. Consideran que una mayor presión tributaria en un escenario recesivo puede profundizar el cierre de comercios y desalentar nuevas inversiones.
Frente a este panorama, crecen los reclamos para que el municipio revise el esquema tributario vigente, convoque a mesas de diálogo con comerciantes y profesionales, y avance hacia políticas fiscales más previsibles y equilibradas que permitan sostener la actividad privada sin asfixiar a quienes generan empleo y movimiento económico en el distrito.

