Se suicidó en prisión el acusado de matar a su hijo de 8 años

NewsITe
Alejandro Ruffo, el hombre de 52 años acusado de asesinar a su hijo de 8 años en un crimen que conmocionó al país, fue hallado muerto en una celda de la Unidad Penitenciaria N° 34 de Melchor Romero, en las afueras de La Plata. Según las primeras informaciones, se habría quitado la vida mientras cumplía prisión preventiva por homicidio triplemente agravado.
El hecho se descubrió durante una recorrida de rutina del personal penitenciario por el Pabellón N° 4. De acuerdo con fuentes oficiales consultadas por la agencia Noticias Argentinas, fueron los propios internos quienes dieron aviso a los guardiacárceles al escuchar gritos y notar la situación en la celda N° 85, donde se encontraba alojado Ruffo.
Los detenidos señalaron que el hombre se habría colgado con una sábana, atándola a una ventana y enredándola luego alrededor de su cuello. Compañeros de pabellón intervinieron de inmediato, cortaron la tela e intentaron realizarle maniobras de reanimación, pero los esfuerzos resultaron infructuosos y personal médico del penal constató el deceso en el lugar.
Investigación judicial y pericias tras la muerte
La investigación quedó a cargo de la UFI N° 3 del Departamento Judicial La Plata, que inició actuaciones bajo la carátula de “suicidio”. Peritos especializados trabajaron en la escena para relevar pruebas y el cuerpo de Ruffo fue trasladado luego a la Morgue Judicial, donde se le practicará la autopsia con el fin de determinar con precisión la mecánica de la muerte y el horario aproximado del fallecimiento.
Ruffo permanecía detenido desde agosto del año pasado, acusado de “homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y con el fin de causar sufrimiento a su cónyuge”. La causa se originó tras el crimen de su hijo, Enzo, a quien asfixió en la vivienda familiar luego de que su esposa le comunicara su decisión de divorciarse.
Tras el asesinato, el imputado ya había intentado quitarse la vida, aunque fue rescatado y trasladado al Hospital Gandulfo, donde se repuso físicamente. En ese contexto, según fuentes judiciales, reconoció la autoría del homicidio y explicó que lo había cometido “para mandarle un mensaje” a la madre del niño, una frase que generó fuerte repudio social.
Un caso que generó conmoción y reclamos de justicia
El crimen de Enzo impactó de lleno en la opinión pública y reactivó debates en torno a la violencia de género, la protección de niñas y niños en contextos de conflictividad familiar y el rol del Estado ante señales de riesgo. Organizaciones de derechos de la infancia y colectivos feministas volvieron a remarcar la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención cuando se registran antecedentes de amenazas o episodios de violencia.
- La causa por el homicidio seguía en etapa de instrucción y apuntaba a un futuro juicio oral.
- La muerte de Ruffo deja sin imputado principal, pero no cierra el análisis de responsabilidades ni el debate social que el caso abrió.
El asesinato de Enzo y la posterior muerte de su padre vuelven a poner en agenda la urgencia de mejorar los dispositivos de protección ante situaciones de violencia extrema en el ámbito familiar.
Días después del crimen, la madre del niño había expresado públicamente su dolor y su enojo, al señalar en redes sociales que le habían arrebatado “la vida”. Hoy, la investigación penal por el homicidio se encamina a su cierre por la muerte del acusado, pero el caso seguirá siendo un símbolo del daño irreparable que provocan la violencia machista y la utilización de hijos e hijas como instrumentos de venganza.

