El índice de confianza retrocedió 6,5% en julio y marcó un nuevo piso

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El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que elabora mensualmente la Universidad Torcuato Di Tella, volvió a mostrar un retroceso en julio de 2026. De acuerdo con el informe al que accedió Noticias Argentinas, el indicador cayó un 6,5% respecto de junio y se ubicó en 1,94 puntos en una escala de 0 a 5, lo que supone un nuevo piso en la percepción ciudadana sobre la gestión nacional.
El ICG se realiza de manera ininterrumpida desde noviembre de 2001 y mide, a nivel nacional, el nivel de confianza que la población deposita en el Poder Ejecutivo. El trabajo, a cargo de la Escuela de Gobierno de la UTDT, permite seguir la evolución del humor social frente a cada administración y comparar distintos períodos presidenciales bajo la misma metodología.
En términos interanuales, el relevamiento de julio mostró una caída del 21% en la confianza general, consolidando una tendencia negativa que se viene observando durante 2025 y 2026. La única excepción en ese ciclo fue junio, cuando el índice había registrado una suba del 3,9% respecto de mayo, dando un breve respiro antes de la nueva baja.
Qué componentes explican la baja del índice
El informe detalla que cuatro de los cinco componentes que integran el ICG registraron retrocesos en julio, mientras que uno se mantuvo prácticamente sin cambios. El apartado Eficiencia fue el que mostró el mayor deterioro: se contrajo un 15,4% y quedó en 1,79 puntos, reflejando un creciente escepticismo sobre la capacidad del Gobierno para gestionar políticas públicas de manera efectiva.
También se observó una merma en la percepción sobre la Capacidad de gobierno, que bajó 7,3% y se ubicó en 2,28 puntos. La dimensión Preocupación por el interés general cayó 6,9%, hasta los 1,51 puntos, lo que indica que una parte importante de la ciudadanía duda de que las decisiones oficiales estén orientadas al bienestar colectivo.
La Evaluación general del Gobierno retrocedió 2,5% y se situó en 1,64 puntos. En contraste, el componente Honestidad se mantuvo casi estable, con 2,45 puntos y una leve variación negativa de apenas -0,4%, lo que sugiere que, si bien hay fuerte cuestionamiento al desempeño, la percepción sobre la integridad del Gobierno no se deterioró en la misma magnitud.
Comparaciones con otras gestiones presidenciales
La UTDT destacó que el promedio del ICG durante la presidencia de Javier Milei descendió a 2,37 puntos, el valor más bajo desde el inicio de su mandato. Este promedio es apenas superior al registrado en los primeros 31 meses de gobierno de Alberto Fernández, que fue de 1,69 puntos, pero se ubica por encima del de Mauricio Macri, que en el mismo tramo promedió 2,27 puntos.
Al observar el mes 31 de cada administración, el dato de julio (1,94 puntos) se ubica por debajo del nivel que tenía Macri en ese mismo momento (2,01 puntos) y del que registró Néstor Kirchner (2,26 puntos). Sin embargo, supera los valores de Cristina Fernández de Kirchner en su segundo mandato (1,87 puntos) y en el primero (1,69 puntos), así como el de Alberto Fernández, que se encontraba en apenas 1,12 puntos.
La serie reciente también muestra una dinámica volátil en 2026: en enero, el índice había bajado 2,8%; en febrero retrocedió 0,6%; en marzo lo hizo 3,5%; en abril se desplomó 12,1%; en mayo volvió a caer 1,6%; en junio repuntó 3,9% y en julio retomó la tendencia bajista con una nueva contracción de 6,5%.
Cómo se realizó la medición y qué indica para el futuro
La encuesta fue realizada por la consultora Poliarquía entre el 1 y el 16 de julio de 2026. El estudio se basó en 1.000 casos distribuidos en 39 localidades de más de 10.000 habitantes en todo el país, lo que garantiza cobertura federal y representatividad. El margen de error estándar informado es de ±0,06 puntos para el total del índice, lo que refuerza la solidez estadística del resultado.
Para los analistas, estos datos confirman que la confianza en la gestión nacional continúa en terreno frágil, en un contexto de ajuste económico, reformas estructurales y alta conflictividad social. Si bien el componente Honestidad se sostiene en niveles relativamente superiores al resto, la caída en Eficiencia, Capacidad y Evaluación general marca un desafío central para el oficialismo de cara a la segunda parte del mandato.
“El Índice de Confianza en el Gobierno es una brújula del humor social: cuando se prolongan los valores bajos, se vuelve más difícil implementar políticas de cambio”, advierten especialistas consultados por la UTDT.
En este escenario, la evolución del ICG en los próximos meses será una variable clave a seguir para anticipar el grado de respaldo ciudadano a las decisiones del Poder Ejecutivo y su margen político para sostener el programa de gobierno.

