El empleo formal pierde terreno y crece la precarización laboral

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La destrucción de empleo registrado en la Argentina se aceleró en los últimos meses y encendió nuevas alarmas sobre la sustentabilidad del sistema laboral y previsional. Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que en los últimos doce meses se perdieron 141.700 puestos formales en relación de dependencia, en un contexto de recesión y ajuste del gasto público.
El trabajo detalla que, desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la pérdida total de puestos registrados –sumando sector público y privado– asciende a 329.600 empleos. Esta merma no logró ser compensada por el avance de otras formas de inserción laboral, como el monotributo, que en el mismo período apenas incorporó 49.500 nuevos contribuyentes.
La tendencia marca un corrimiento creciente desde el empleo asalariado formal hacia el cuentapropismo y, sobre todo, hacia la informalidad. De acuerdo con el IAG, el 85% de los nuevos ocupados son trabajadores informales: 201.000 personas sobre un total de 238.000 que se sumaron al mercado laboral. Esta dinámica impacta de lleno en la calidad del empleo y en los niveles de protección social.
Presión sobre el sistema contributivo y más beneficiarios
El desplazamiento de trabajadores desde el empleo registrado hacia esquemas precarios genera un fuerte desequilibrio en las cuentas del sistema contributivo. El informe remarca que, en el balance reciente, hay 622.300 aportantes menos, al tiempo que se incorporaron 426.261 nuevos beneficiarios a distintas prestaciones.
En términos relativos, al comparar los datos de 2023 con los de marzo de 2026, la cantidad total de aportantes cayó un 5,7%, mientras que el número de beneficiarios subió 6,2%. El deterioro se ve agravado por el recorte de asignaciones familiares derivado de la pérdida de empleo formal y por las restricciones aplicadas por el Gobierno nacional sobre planes y prestaciones no contributivas.
Salarios reales en baja y pérdida de poder adquisitivo
La situación del mercado de trabajo se complejiza aún más por la caída de los ingresos reales en casi todos los segmentos. Según el informe, durante mayo todos los sectores sufrieron retrocesos en sus salarios ajustados por inflación:
- Sector privado registrado: baja real de 0,1% mensual.
- Empleo público nacional: caída de 0,6% mensual.
- Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM): retroceso de 1,0% mensual.
Cuando se comparan los niveles actuales con el promedio de 2023, el desplome luce todavía más profundo. El salario del sector público nacional acumula una caída real del 38,5%, mientras que el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió 41,1% de su poder adquisitivo. Incluso el sector privado registrado, que había mostrado una leve mejora en abril, volvió a retroceder en mayo y ya registra una baja interanual del 2,9% frente al mismo mes de 2025.
Para el Instituto Argentina Grande, la combinación de destrucción de empleo formal, expansión de la informalidad y deterioro del salario real configura “un escenario de alta fragilidad social y fiscal”.
Con más trabajadores por fuera del sistema, menos aportes y salarios que no le ganan a la inflación, los analistas advierten sobre la necesidad de políticas activas que apunten a recomponer el empleo registrado y sostener los ingresos, especialmente de los sectores más vulnerables.

