CAUSA ULISES Y EZEQUIEL: INICIÓ EL JUICIO CONTRA EL EX POLICÍA MORESCO

En la jornada de ayer se dio comienzo a la etapa de audiencias en el juicio que busca dilucidar la responsabilidad del exagente de policía bonaerense Pablo Moresco, imputado por las muertes de Ulises Rial y Ezequiel Corbarán. Moresco manejaba el patrullero que impactó con los jóvenes, en junio del 2020, y por tal siniestro ambos perdieron la vida. Declararon las madres de las víctimas, oficiales y peritos.

Pablo Moresco llega al juicio en libertad. IARA CERASI/EL NORTE

Ante el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 del departamento judicial San Nicolás -compuesto por las juezas Laura Fernández y María Elena Baquedano, junto al juez Alejandro López (quien tomó transitoriamente la presidencia del estrado, por problemas en la voz de Baquedano)- comenzó el juicio oral que apunta a Pablo Moresco. El ex agente de la policía bonaerense, integrante de la policía local, conducía el patrullero que impactó con la motocicleta en la que viajaban Ulises Rial y Ezequiel Corbalán en la madrugada del 1 de junio del 2020, en el barrio San Martín de la zona norte nicoleña.

Estos hechos se dieron en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio a causa de las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19, lo que atraviesa de manera especial el caso.

Alegatos

En la apertura, el Dr. Darío Giagnorio –fiscal de la causa- expresó: “Con las diversas pruebas testimoniales, informes periciales, la documental que fue agregada, va a acreditar sin lugar a dudas que el 1 de junio (…) el oficial Pablo Moresco dio muerte a Ulises y Ezequiel, interponiéndose” con el móvil policial. El representante del Ministerio Público Fiscal interpreta que esto fue “con la intención de lograr la detención, violando su deber de obrar con racionalidad, preservando la integridad física de las personas”. El letrado aseveró que “todas estas circunstancias van a ser absolutamente probadas en esta audiencia”. Giagnorio solicitó la aplicación del artículo 79 contra Moresco, que reza en el Código Penal: “Se aplicará reclusión o prisión de ocho a veinticinco años al que matare a otro, siempre que en este Código no se estableciere otra pena”.

Por su parte, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) expresó: “Estamos en carácter de patrocinantes de las mamás. Estamos también como particular damnificado. Creemos que es preciso enmarcar el hecho en algo: el uso letal de los patrulleros. Es una práctica ilegal y absolutamente condenable”. Reiterando acerca de la actuación que notan en el modus operandi de las fuerzas policiales, la letrada representante de la CPM resaltó a partir del registro con el que trabajan día a día en la organización que “los patrulleros embisten en todos los casos a motos con jóvenes”. Por lo tanto, en línea con la comisión de delitos cometidos por integrantes de las fuerzas, insistió con que “no es un caso esporádico, no es un hecho aislado” sino que Ulises y Ezequiel forman parte de los 33 fallecidos en la provincia de Buenos Aires durante el año 2020 a causa de violencia institucional.

La abogada se detuvo en detallar la manera en la que los efectivos deben actuar, según los protocolos pertinentes, al momento de ir tras alguien: “Para que la policía inicie persecución es preciso que el móvil cuente con elementos que permitan identificarlo: balizas y sirenas; con lo que no contaba este móvil policial. De lo que era consciente y conocedor Pablo Moresco”. La Comisión interpreta que “Moresco era absolutamente consciente del riesgo creado” en su maniobrar, en el que “no respetó el principio de racionalidad impuesto. Causó un mal mayor al que quería evitar”. Su solicitud fue de doble homicidio, según lo previsto en el artículo 79 del Código Penal Argentino.

En cuanto a la representación del ex oficial, el Dr. Martin Corbaliza fue breve en su locución de apertura, diciendo que “la defensa va a sostener la inocencia”. Agregó que desde esa parte del proceso “vamos a demostrar que Moresco venía patrullando (…) a baja velocidad. Simplemente eso”. Ante la consulta del juez López, refirió que solicita la absolución.

Voces maternas

A pedido de la acusación, las madres de las víctimas fueron las primeras en dirigirse al tribunal. La mamá de Ulises Rial, Verónica Arias, repasó que aquella noche su hijo pidió permiso para reunirse en el quincho con sus amigos. A las 2:55 horas escuchó un ruido de moto pero no sabía que él había salido, hasta que consultó cerca de las 4 con los presentes, que manifestaron que “salió con un chico a comprar unas bebidas”. Con el correr de las horas crecía la inquietud al no ocurrir el regreso del joven.

Verónica llamó a las 6 de la mañana a la comisaría tercera, buscando conocer si existió algún suceso en torno a su hijo, pero “nunca me atendieron”, dijo. También llamó al hospital San Felipe preguntando por algún accidente, recibiendo respuesta negativa; “ya estaba muerto en la morgue del hospital”, refirió, sabiendo ahora cómo había ocurrido el traslado. La mujer presentó en el recinto la captura de pantalla de la noticia de Diario EL NORTE en la que dio cuenta del siniestro vial. A partir de esa información supuso que Ulises estaba involucrado en los hechos, viendo que se mencionaba a Ezequiel Corbalán y un NN.

Los representantes del particular damnificado lo incorporaron a la causa como material probatorio, dado que fue destacado por Arias que no recibió notificación alguna del choque que terminó con la vida de su hijo, como corresponde protocolarmente. A las 11 horas, según su relato, Arias y su esposo se dirigieron a la comisaria tercera. “Nos hicieron seguir un patrullero hasta la morgue”, recordó. La madre de Ulises reparó en que un vecino escuchó a los policías decir en la escena del siniestro que “iba a quedar entre ellos lo que pasó esa noche”.

La madre de Ulises reparó en que un vecino escuchó a los policías decir en la escena del siniestro que “iba a quedar entre ellos lo que pasó esa noche”.

Sandra Corbalán, progenitora de Ezequiel, destacó que “45 minutos demoraron las ambulancias en llegar. Entraron en silencio las ambulancias, los patrulleros e hicieron esconder al barrio”. Además, aseveró: “A los chicos los mataron con el patrullero. Todo se tapó. Hay un montón de gente que no quiere hablar por miedo”. Consultada sobre la presencia de superiores en jerarquía a la del ahora exoficial Pablo Moresco, Sandra explicó que los vecinos le explicaron que estaban presentes en el lugar. “No faltaba nadie. Fueron todos a tapar la mugre”, insistió.

Sobre cómo conoció la situación que costó la vida de su hijo, Sandra reveló: “Me dicen que había un muerto porque no habían acatado la orden policial. No me dicen el nombre, solo la chapa patente. Me llevan a terapia y a mi hijo de 18 años a la morgue, a identificar el cuerpo. Dos veces lo llevaron a la morgue para sacarse el muerto de encima”, reiteró Corbalán, lamentando que su hijo más joven tiene secuelas en su salud mental por el impacto de aquella escena en la que debió ver el cuerpo de Ezequiel tras el siniestro. También compartió que una oficial de policía, sin identificarse, la interrogó en la sala de espera de UTI acerca de sus antecedentes penales y los de Ezequiel. “Ni siquiera tuvo un poco de contemplación de si mi hijo estaba ahí adentro”, expresó.

Palabra azul

El sargento Vázquez, de la policía local, prestó declaración testimonial sobre lo vivido aquella madrugada. Presentó contradicciones al referirse a la velocidad con la que los jóvenes circulaban en la motocicleta, tanto en el recinto de tribunales como en la comparativa con lo expuesto ante fiscalía en junio del 2020. Tanto él como el segundo oficial declarante fueron aislados al terminar sus respuestas, al detectarse detalles inconsistentes al hablar sobre lo ocurrido aquella trágica madrugada. “Me llamó la atención la gran velocidad a la que venían. Subieron a 35 o 40 km/h sin mirar. (…) Los queríamos parar. ¿Qué estaban haciendo a esa hora?”, planteó Vázquez, quien anteriormente dijo que el vehículo iba a 90 km/h. Tanto él como sus colegas dieron cuenta de que los patrulleros estaban en pésimo estado, sin los elementos necesarios para dar alerta e identificarse como policías: balizas, sirena y otros desperfectos que conocían.

En el careo, los policías no lograron coincidir en el relato. Los dos masculinos dijeron haber visto el impacto, mientras que la sargento Karina Coronel insistió con haber visto “sólo las luces” del móvil, tiempo después de declarar “no sé ni por dónde venía la moto” que perseguían, contradiciendo su declaración en instrucción del año 2020. Previo a esta instancia de múltiple declaración, la acusación reclamó que los testigos debían estar aislados pero fueron fotografiados compartiendo charla en un comercio cercano a Tribunales, poniendo en peligro la contaminación de sus relatos en la causa.

“No faltaba nadie. Fueron todos a tapar la mugre”, Sandra Corbalán, madre de Ezequiel, sobre los superiores de las fuerzas que acudieron a la escena.

Vecina

Una testigo clave, que vivía en la esquina donde sucedió el impacto, declaró: “Estaba en el comedor estudiando. Hacia las 3AM escucho una explosión muy fuerte. (…) Fue justo frente a mi ventana. Se escuchó un golpazo enorme”. La mujer destacó que la mancha de aceite ubicada en el lugar no estaba previo al siniestro, así como también echó por tierra los dichos de los policías al decir que la calle estaba en buen estado, cuando los oficiales marcaron pozos que requirieron de maniobras en la persecución.

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