El juicio comenzó en Tribunales de San Nicolás el jueves 17 y se extendió hasta el lunes 21 con los alegatos. Se juzga la conducta de Roberto Ramón Romero, acusado de asesinar a mazazos a su pareja María Esperanza Fernández en mayo de 2020. Lo habría hecho buscando evitar que la mujer lo denunciara por el abuso de su hija.

De la redacción de El Norte
redacció[email protected]
Este jueves se conocerá la decisión del Tribunal que juzga la conducta de Roberto Ramón Romero, quien está detenido desde mayo de 2020. El hombre de 47 años está imputado del asesinato de María Esperanza Fernández.
Luego de la conclusión del debate, el hombre tendrá que afrontar otro proceso en el que está acusado de abusar sexualmente durante 13 años de la hija mayor de su víctima.
El jueves 17 de febrero comenzó el juicio a esta persona acusada de haber asesinado de ocho mazazos en la cabeza a su pareja mientras esta dormía en total estado de indefensión.
El femicidio de María Esperanza Fernández, de 43 años, ocurrió en mayo de 2020 en San Pedro. La mujer había convivido 15 años con el hombre que finalmente la habría ultimado a martillazos.
El juicio oral se desarrolló en el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de San Nicolás, estuvo presidido por la jueza María Elena Baquedano e integrado por sus colegas Alejandro Gabriel López y María Belén Ocariz.
El femicidio
El femicidio de Fernández fue descubierto por una de sus hijas, de 18 años, el 3 de mayo, en la casa donde convivían la víctima y Romero desde el inicio de la pareja.
La joven tuvo que ingresar a la vivienda por una ventana y halló el cadáver de su madre con la cara tapada con almohadas, envuelto en una frazada.
La autopsia determinó que la víctima fue asesinada mientras dormía y que presentaba ocho golpes en el cráneo, con politraumatismos y hemorragia interna, como causa de la muerte.
Romero, el principal sospechoso desde el inicio de la investigación, había sido visto por testigos escapando de la escena del crimen alrededor de las 7 de la mañana del domingo en la bicicleta de la víctima .Cerca del cuerpo se encontraron dos notas aparentemente escritas por él, que daba cuenta de un supuesto vínculo que mantenía con la hija de su pareja.
En los comienzos de la pesquisa se creyó que la joven podía estar vinculada al ataque, ya que además el acusado envió un audio a familiares en el que le atribuía el crimen y además aseguraba tener una relación sentimental consentida con ella. Esa circunstancia quedó descartada cuando se profundizaron algunas líneas de investigación.
Romero fue apresado tras haber estado escondido seis días entre los matorrales de la zona. Mientras el acusado estuvo prófugo, la hija mayor de la víctima lo denunció por abuso sexual, por lo que se inició una causa penal paralela que también deberá afrontar en otro juicio oral.
A partir de esa denuncia, la investigación por el feroz homicidio se orientó hacia la teoría del móvil por venganza del atacante contra la hija mayor de su pareja, de quien se sospecha que abusaba sexualmente desde que era una niña de 10 años.
El detonante del horrible hecho habría sido una futura reunión familiar, en la que se iba a definir la denuncia que la joven iba a hacer contra Romero.
Los pedidos
La defensa solicitó que el acusado sea declarado inimputable apelando a que al momento del hecho presentaba un trastorno mental transitorio que le impedía comprender la criminalidad del acto
La fiscal Viviana Ramos, en cambio, solicitó la pena de prisión perpetua. En su alegato ante el jurado consideró a Romero autor de un “homicidio triplemente agravado por la relación de convivencia, por ensañamiento y por mediar violencia de género”
Concluidos los alegatos, el acusado no hizo uso de su derecho a las “últimas palabras”. El Tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta mañana jueves a las 12, momento en el que se dará a conocer el veredicto.
Se cerrará así el debate por un caso que tuvo en vilo a la comunidad sampedrina y que conmovió al país.

