Scaloni, de L’Alcúdia a La Bombonera ante Mauritania

De un juvenil en Valencia al campeón del mundo

Lionel Scaloni dirigiendo a la Selección argentina

NewsITe

El amistoso que la Selección argentina afrontará ante Mauritania en La Bombonera no será un cruce más en el calendario de Lionel Scaloni. El duelo revive un antecedente clave en la carrera del santafesino como entrenador: el partido de la Sub-20 en el torneo de L’Alcúdia 2018, una escala que ayudó a moldear el estilo del técnico que años más tarde conduciría a la Argentina al título mundial.

Aquel 2 de agosto, en el estadio Els Arcs de València y bajo un calor agobiante, el seleccionado juvenil argentino se impuso 2-0 frente al combinado mauritano. Los goles de Álvaro Barreal y Facundo Colidio sellaron la clasificación a las semifinales de un certamen que la Albiceleste terminaría conquistando, pero el resultado fue apenas una parte de la historia.

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Para Scaloni, que compartía conducción con Pablo Aimar, el torneo significó un laboratorio ideal para sentar las bases de su idea futbolística. Más allá de la búsqueda del título, el entrenador insistía en la importancia de dejarles a los juveniles un aprendizaje ligado al peso de la camiseta y a la exigencia de competir siempre al máximo. Ese mensaje, que entonces sonaba a declaración de principios, hoy aparece como una constante en su gestión al frente de la Mayor.

En aquellas jornadas en España, el técnico también convivía con rumores sobre una posible promoción a la Selección mayor, tras la salida de Jorge Sampaoli. Lejos de alimentar especulaciones, Scaloni prefería bajar el tono y remarcar que toda su energía estaba puesta en el grupo Sub-20. Ese enfoque en el trabajo diario, y en el respeto a los jugadores que dirigía, se transformó con el tiempo en una de sus marcas registradas.

Identidad, humildad y trabajo: el sello que se consolidó

El encuentro ante Mauritania en L’Alcúdia le dio a Scaloni la oportunidad de reforzar una idea que luego atravesaría todo su ciclo: la construcción de una identidad propia. El DT resaltaba que la Argentina posee una cultura futbolística única y que, sumando comportamiento, humildad y trabajo, el seleccionado podía recuperar el protagonismo perdido en juveniles y sostenerlo en la élite.

Con el paso de los años, esa visión se trasladó a la Mayor. El equipo que rompió la sequía de títulos en la Copa América 2021, que celebró en la Finalissima frente a Italia y que alcanzó la consagración máxima en el Mundial de Qatar 2022, mantiene muchos de aquellos principios que empezaron a asomar en torneos como el de L’Alcúdia.

Ahora, el nuevo cruce frente a Mauritania llega con un contexto completamente distinto: Scaloni ya no es el técnico que da sus primeros pasos, sino un campeón del mundo consolidado, respaldado por resultados y por una generación que se identifica plenamente con su mensaje. Sin embargo, el recuerdo de aquella noche en Valencia permanece como un capítulo fundacional de un ciclo que marcó una era en el fútbol argentino.

El amistoso en La Bombonera encuentra a Scaloni en la cima, pero con los mismos pilares que lo acompañan desde sus inicios: identidad, trabajo y respeto por la camiseta.

En ese espejo entre pasado y presente se inscribe el duelo ante Mauritania: un rival repetido, un escenario distinto y la confirmación de un camino que comenzó en silencio, lejos de los grandes focos, y terminó escribiendo una de las páginas más gloriosas de la Selección.

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