San Lorenzo, el más perjudicado por la reprogramación

San Lorenzo, en desventaja por el nuevo calendario del Apertura

Plantel de San Lorenzo afectado por el calendario

NewsITe

La reprogramación del Torneo Apertura 2026 dejó a San Lorenzo en el centro de la polémica. El conjunto azulgrana será el único equipo que deberá afrontar dos partidos con apenas 48 horas de descanso entre la fecha 6 y la 7, el mínimo que permite el reglamento de la competición.

De acuerdo con el nuevo fixture, el “Ciclón” jugará el domingo y volverá a presentarse el martes, una exigencia física considerable para un certamen en el que la recuperación entre encuentros suele marcar diferencias en el rendimiento. Mientras tanto, la mayoría de los clubes contarán con entre cuatro y seis días para preparar sus compromisos.

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La situación genera malestar en el seno del club de Boedo, donde admiten que el margen tan ajustado obliga al cuerpo técnico a replantear la planificación semanal. Con solo un entrenamiento posible entre partido y partido, el foco estará puesto casi exclusivamente en tareas regenerativas y en la gestión de cargas, más que en el trabajo táctico y estratégico habitual.

Desigualdad en los días de recuperación

El reglamento del torneo establece que deben existir, como mínimo, 48 horas entre un encuentro y otro. San Lorenzo apenas alcanzará ese umbral. En contraste, un grupo de equipos —entre ellos Platense, Independiente, Central Córdoba y Vélez— dispondrá de tres días de pausa.

La brecha se amplía al observar el resto del calendario: diecisiete clubes tendrán al menos cuatro días de descanso entre la sexta y la séptima jornada, seis planteles contarán con cinco días y Sarmiento e Racing gozarán de seis jornadas completas para preparar sus partidos. El escenario recorta el margen de maniobra para el entrenador Damián Ayude, que deberá administrar rotaciones y evaluar riesgos de lesión en un tramo clave del Apertura.

Puertas adentro reconocen que esta diferencia en el tiempo de recuperación puede condicionar el rendimiento colectivo, sobre todo en un torneo parejo en el que cada punto empieza a pesar desde las primeras fechas. El desgaste acumulado, sumado a los viajes y obligaciones competitivas, aparece como una preocupación central en el cuerpo técnico.

Gestiones fallidas y enojo interno

Ante el panorama adverso, la dirigencia de San Lorenzo intentó sin éxito modificar la programación. Marcelo Vázquez, representante azulgrana ante la AFA y la Liga Profesional, presentó un pedido formal para adelantar al viernes el duelo frente a Estudiantes de Río Cuarto, lo que le habría permitido al plantel llegar con un margen mayor de descanso al choque siguiente ante Instituto.

Según trascendió, las conversaciones avanzaron sin objeciones en materia de seguridad y organización, pero el principal obstáculo apareció del lado de la televisación: no había disponibilidad de pantalla para transmitir el encuentro en la nueva fecha solicitada. Ante esa imposibilidad, la Asociación del Fútbol Argentino decidió mantener el calendario tal como estaba.

La resolución desembocó en una seguidilla exigente para el conjunto dirigido por Ayude, que deberá sostener la competitividad con escaso tiempo de preparación. El propio Vázquez, vicepresidente segundo de la comisión directiva transitoria, reconoció que el club terminó privilegiando disputar el partido del domingo “pensando en los abonados”, una definición que abrió debate entre los hinchas y reforzó la sensación de incomodidad en el plantel.

“Sabemos que el descanso influye y que llegar con dos días menos que otros equipos no es lo ideal, pero tenemos que adaptarnos y competir”, es el mensaje que, puertas adentro, se busca instalar para evitar que el reclamo se transforme en excusa.

En un campeonato todavía en su fase inicial, San Lorenzo afrontará esta desventaja con la obligación de sumar puntos y sostener un rendimiento alto, en un contexto en el que la discusión sobre la equidad del calendario vuelve a quedar bajo la lupa.

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