El festival de cine bonaerense que se volvió política de Estado

NewsITe
La titular del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, Florencia Saintout, afirmó que el Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires (FICPBA) ya puede considerarse una verdadera política pública. De cara a su cuarta edición, prevista para 2026, la funcionaria destacó que todas las actividades del encuentro serán abiertas y gratuitas y que el objetivo es que el cine llegue a cada vez más bonaerenses.
Saintout remarcó que el FICPBA se consolida año tras año, con una programación más amplia y una presencia territorial en crecimiento. Según precisó, el festival alcanzará a 60 distritos de la provincia y se proyectarán películas en unas 100 pantallas, no sólo en el Teatro Argentino ni exclusivamente en La Plata, sino también en salas, centros culturales y espacios comunitarios de distintas ciudades.
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En esta nueva edición, la memoria sobre la última dictadura cívico-militar tendrá un rol central. A 50 años del golpe de Estado, el festival rendirá homenaje a Raymundo Gleyzer, uno de los cineastas más influyentes de la Argentina y de América Latina, desaparecido por el terrorismo de Estado. Además, se recuperarán obras y trayectorias vinculadas a la resistencia cultural frente a los proyectos de muerte que marcaron aquellos años oscuros.
Memoria, presente y futuro del cine bonaerense
Para Saintout, la memoria no puede limitarse a una evocación del pasado, sino que debe servir para mirar críticamente el presente. En ese sentido, subrayó que el cine posee una potencia singular para mantener viva la memoria colectiva, revisar la historia y habilitar nuevas conversaciones sociales sobre lo ocurrido y sus consecuencias actuales.
La funcionaria definió al FICPBA como una apuesta “contracíclica” en el contexto político y económico actual, marcado por el ajuste y la reducción del financiamiento cultural a nivel nacional. Insistió en que la Provincia de Buenos Aires sostiene una postura clara en defensa de la cultura, la educación, la ciencia y la producción, convencida de que la cultura siempre encuentra la manera de suceder: con buenos gobiernos se impulsa, y ante políticas regresivas, resiste.
El festival, subrayó, no está dirigido sólo a quienes hacen cine. Involucra a múltiples oficios y disciplinas –música, literatura, actuación, edición, diseño, videojuegos– y, sobre todo, habilita algo que considera urgente: el encuentro entre las personas. Ver una película en comunidad, debatirla y confrontar miradas aparece como un antídoto frente al aislamiento, los algoritmos y las angustias individuales.
Universidad pública, nueva ley audiovisual y cine de la gente
La apertura del FICPBA con el cortometraje “Una energía invisible me devora sin descanso”, realizado por estudiantes de Artes Audiovisuales de la Universidad Nacional de La Plata y reconocido a nivel internacional, es leída por Saintout como un gesto político. En tiempos en que la universidad pública es desfinanciada y estigmatizada, el festival se propone exhibir la calidad de las producciones que surgen de esos ámbitos de formación.
En paralelo, la provincia avanza con la implementación de la Ley de Promoción y Desarrollo de la Industria Audiovisual, impulsada por el gobernador bonaerense. La norma busca sostener la producción local, generar mercados, abrir espacios para estudiantes, fortalecer festivales comunitarios y garantizar que las nuevas películas encuentren a sus públicos. El objetivo no es sólo preservar lo existente, sino crear condiciones para que surjan nuevas generaciones de realizadores y realizadoras.
- Festival con entrada libre y gratuita en 60 distritos y 100 pantallas.
- Eje en memoria, derechos humanos y homenaje a Raymundo Gleyzer.
- Articulación con la universidad pública y una nueva ley audiovisual provincial.
“El cine no es solamente de los guionistas o de los directores. El cine es de la gente”, recordaron desde la organización al citar a Raymundo Gleyzer, cuyo legado inspira el espíritu del FICPBA.
Con esa consigna, el Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires se propone consolidarse como un espacio de encuentro, participación y construcción colectiva, donde el séptimo arte funcione como herramienta de memoria, debate y futuro para toda la comunidad bonaerense.

