El ajuste en obra pública pone a las rutas argentinas bajo la lupa internacional

NewsITe
El deterioro de la red vial argentina dejó de ser un tema exclusivamente doméstico para instalarse en la agenda de medios internacionales. La cadena pública alemana Deutsche Welle (DW) difundió un informe en el que da cuenta del fuerte recorte en la obra pública y de sus efectos directos sobre las rutas nacionales, situación que ya se percibe a diario en los viajes de miles de usuarios.
La repercusión del informe fue destacada en redes sociales por la diputada nacional Julia Strada (Unión por la Patria), quien subrayó que la prensa extranjera exhibe lo que definió como una “virtual eliminación de la obra pública” durante la gestión del presidente Javier Milei. Según la legisladora, los números oficiales muestran un desplome histórico en la inversión estatal destinada a infraestructura.
Strada citó datos que dan cuenta de una caída del 75,9% en términos reales en la ejecución de gastos de capital para obra pública en 2024 respecto de 2023. Para 2025, el retroceso treparía al 78,1% frente al mismo año base, mientras que el proyecto de Presupuesto 2026 prevé una contracción del 81,3% en comparación con 2023. Ese sendero confirma, según distintos especialistas, un escenario de menor presencia del Estado en la construcción y el mantenimiento de rutas.
Un mapa vial con siete de cada diez rutas deterioradas
El informe técnico al que alude DW, elaborado por trabajadores viales, advierte que cerca del 70% de la red de rutas argentinas se encuentra en estado de deterioro. Las causas principales son la paralización de obras planificadas, la postergación de tareas de mantenimiento y la falta de nuevas inversiones en corredores clave para la producción y el transporte.
El impacto no es sólo visible en la calzada. El mal estado de las rutas repercute en el aumento de los costos logísticos, encarece el traslado de mercaderías y complica la competitividad de sectores exportadores y economías regionales. A ello se suma un deterioro en las condiciones de seguridad vial, con mayores riesgos de siniestros para automovilistas, transportistas y pasajeros de larga distancia.
Contrastes entre beneficios impositivos y falta de inversión
El propio reporte pone el foco en una contradicción que genera debate: algunos de los sectores más afectados por la precariedad de la infraestructura vial, como la minería y los hidrocarburos, han sido favorecidos recientemente con rebajas de impuestos y medidas de incentivo. Mientras estas actividades crecen y demandan mejores caminos para operar, la red de rutas por la que circulan sus insumos y productos sigue sin las mejoras necesarias.
- La minería de litio y los hidrocarburos requieren rutas en buen estado para transportar equipos y producción.
- Los mayores costos de flete por el deterioro vial terminan repercutiendo en precios internos y en la competitividad externa.
- Las provincias productoras reclaman más participación de la Nación en la financiación de obras estratégicas.
Como caso emblemático se menciona a Jujuy, provincia del extremo norte argentino, limítrofe con Chile y Bolivia. Allí, el gobierno local negocia con empresas mineras de litio para que aporten fondos a la mejora de rutas provinciales y nacionales, al tiempo que insiste en la necesidad de un mayor compromiso fiscal del Estado nacional para garantizar corredores seguros hacia los pasos fronterizos y los puertos de salida.
“El ajuste en la obra pública no sólo se ve en los números del presupuesto: se palpa en cada bache, en cada obra paralizada y en una red vial que condiciona la producción y la vida cotidiana de millones de personas”, señalan técnicos del sector consultados por medios europeos.
Mientras el debate sobre el rol del Estado en la infraestructura gana visibilidad fuera del país, especialistas advierten que la discusión excede lo coyuntural: se trata de definir qué modelo de desarrollo se pretende para los próximos años y qué lugar ocuparán las rutas argentinas en esa hoja de ruta.

