Russo cuestionó con dureza la conducción del arbitraje en AFA

NewsITe
El presidente de Lanús, Nicolás Russo, rompió su habitual perfil negociador y lanzó críticas directas a la conducción del arbitraje en el fútbol argentino, encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia y el director nacional de arbitraje, Federico Beligoy. Tras la ajustada derrota del “Granate” ante Boca como local, el dirigente afirmó que Beligoy “tiene un ciclo cumplido” y que la relación institucional del club con la AFA “cambia a partir de ahora”.
Russo se mostró “preocupado y desencantado” por lo ocurrido en ese encuentro, especialmente por una jugada puntual a los 12 minutos del primer tiempo, cuando el delantero xeneize Leonel Flores impactó con la suela del botín derecho sobre la rodilla del lateral Sasha Marcich. La acción, que para Lanús merecía tarjeta roja directa, no fue sancionada de ese modo y encendió la bronca en la dirigencia sureña.
En sus declaraciones, el presidente del club del Sur del Gran Buenos Aires desligó de responsabilidad al árbitro principal, Pablo Dóvalo, al considerar que estaba lejos de la jugada. Sin embargo, volvió a apuntar con fuerza contra el responsable del VAR, Germán Delfino, sobre quien recordó que Lanús había pedido hace seis meses que no vuelva a intervenir en partidos del equipo. “El club Lanús está muy molesto, Delfino debería ser sancionado”, subrayó, al tiempo que cuestionó que fuera premiado con la designación para un partido en Arabia Saudita.
Críticas a Beligoy y advertencia a Tapia
Russo reveló que mantiene diálogo privado tanto con Tapia como con Beligoy, pero remarcó que el descontento llegó a un punto límite. Sostuvo que el fútbol argentino cuenta con “los mejores árbitros del mundo”, aunque consideró que la conducción del área arbitral está desordenada y requiere un recambio. En ese sentido, insistió en que Beligoy “ya cumplió un ciclo” al frente de la Dirección Nacional de Arbitraje.
Respecto del presidente de la AFA, el titular granate diferenció planos: valoró que la gestión de Tapia es “impecable en lo administrativo” y destacó que los clubes cobran en tiempo y forma, algo poco frecuente en otras épocas. No obstante, advirtió que “lo putean en todas las canchas por los árbitros” y afirmó que él mismo se lo transmitió. El mensaje, en definitiva, fue una señal de alarma hacia la conducción de la casa madre del fútbol argentino para que revise el esquema arbitral.
La salida de Dylan Aquino al fútbol belga
En paralelo al conflicto por los arbitrajes, Russo se refirió a una de las operaciones más importantes de Lanús en el último tiempo: la venta del mediocampista Dylan Aquino al Royale Union de Bélgica. El jugador, de 21 años y considerado uno de los talentos más prometedores surgidos de las divisiones inferiores del club, fue transferido en seis millones de euros netos, con una plusvalía del 15% en una futura venta.
- Transferencia por 6 millones de euros netos.
- Lanús retiene el 15% de una eventual futura venta.
- El jugador era una pieza clave del plantel profesional.
Russo admitió que se trata de una “baja sensible” en lo deportivo, pero remarcó que la institución necesita concretar este tipo de ventas para equilibrar los números, debido al déficit operativo que generan el fútbol profesional y la intensa actividad social del club. Según explicó, cuando un futbolista decide emigrar al exterior, “la operación hay que hacerla”, priorizando la proyección de la carrera del jugador por encima de la cifra puntual de la transferencia.
“A partir de ahora cambia la relación del club con la AFA”, advirtió Nicolás Russo, en uno de los mensajes más duros de su actual gestión al frente de Lanús.
Mientras el Granate intenta sostener su competitividad en la máxima categoría y rearmarse tras la salida de Aquino, el fuerte reclamo de su presidente reaviva el debate sobre la transparencia y la calidad del arbitraje en el fútbol argentino, en un contexto en el que las decisiones del VAR siguen en el centro de la escena.

