Rusia prepara ataques masivos contra la red energética ucraniana

Rusia anuncia una nueva fase de ataques contra Ucrania

NewsITe

El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el inicio de los preparativos para una ofensiva a gran escala contra la infraestructura energética de Ucrania, en un movimiento que profundiza la dimensión del conflicto al apuntar de manera directa a servicios esenciales para la población civil. La decisión fue comunicada a través de canales oficiales y generó inmediata preocupación en la comunidad internacional por el posible impacto humanitario.

Según el comunicado difundido en la plataforma Telegram, las Fuerzas Armadas rusas se están alistando para ejecutar “ataques masivos” sobre instalaciones energéticas ucranianas. Esta operación es presentada por Moscú como una respuesta directa a la serie de incursiones recientes de Ucrania contra refinerías, depósitos de combustible y centros logísticos ubicados en territorio ruso, acciones que habrían afectado tanto a la infraestructura como al suministro interno de energía.

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En el mensaje oficial, el ministerio remarcó que el objetivo de estos ataques es castigar lo que denomina “continuos ataques del régimen de Kiev contra la infraestructura civil y el complejo energético y de combustible de Rusia”. En términos prácticos, un golpe sistemático contra la red eléctrica ucraniana podría traducirse en cortes prolongados de luz, afectación de hospitales, escuelas, sistemas de transporte y calefacción, especialmente sensibles de cara a los meses de clima frío.

Escalada de drones y ataques cruzados

El anuncio ruso fue precedido por una intensa ofensiva ucraniana contra una refinería en la región de Leningrado, considerada la planta de procesamiento de crudo más importante de la zona europea de Rusia. Durante esa operación nocturna, el Ministerio de Defensa ruso afirmó haber interceptado 494 drones de ala fija sobre 14 regiones, además de en la península de Crimea y en los mares Negro y Azov, lo que ilustra la escala y sofisticación que ha adquirido la guerra de drones.

El gobernador de la región de Leningrado, Alexandr Drozdenko, informó que varios edificios residenciales resultaron dañados mientras las defensas rusas intentaban repeler el ataque. También confirmó que se logró extinguir un incendio en la zona industrial de Kirishi, donde funciona la refinería afectada. Esa planta ya había sufrido interrupciones temporales en mayo pasado por hechos similares, poniendo de relieve su condición de blanco recurrente en el conflicto.

Ucrania, bajo fuego y en medio de críticas internas

Mientras tanto, en territorio ucraniano la situación sigue siendo crítica. En las últimas jornadas se registraron nuevos bombardeos sobre la región de Kiev y sus alrededores. En el distrito de Bucha, una zona que ya se convirtió en símbolo de la devastación desde las primeras etapas de la invasión, la caída de un proyectil ruso sobre un depósito de armamento cercano a áreas residenciales dejó al menos 37 personas fallecidas, según fuentes locales.

El hecho reavivó cuestionamientos internos sobre la gestión y el almacenamiento de pertrechos militares en zonas próximas a la población civil. En julio pasado, un episodio similar en la localidad de Vishneve había causado la muerte de nueve personas, generando críticas al manejo de riesgos en plena guerra. Analistas militares señalan que la dispersión de depósitos en áreas urbanas responde, en parte, a intentos de proteger el material de ataques directos, aunque multiplica el peligro para los habitantes.

  • 37 muertos en Bucha tras la explosión de un depósito de armamento cercano a viviendas.
  • Más de 400 drones interceptados, según Rusia, en un solo operativo de defensa.
  • Refinerías y centrales energéticas se consolidan como blancos centrales del conflicto.

“Otro crimen similar es absolutamente inaceptable”, advirtió el presidente Volodimir Zelenski, quien calificó la tragedia en Bucha como “una situación terrible” y una “negligencia atroz” de quienes permitieron almacenar explosivos junto a la población civil.

De confirmarse la ofensiva masiva rusa contra la red energética ucraniana, se abre un nuevo capítulo de alto riesgo en la guerra, con posibles apagones generalizados, afectación de la economía y un incremento del costo humanitario. Organismos internacionales ya alertan sobre el impacto que podría tener en hospitales, refugios y servicios básicos, en un conflicto que, lejos de desescalar, muestra señales de una nueva y peligrosa etapa.

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