El ataque de Rusia alcanzó el histórico edificio ubicado en el centro de Kiev y dejó al menos dos muertos. La ofensiva se extendió a otras ciudades del país, mientras Ucrania advierte sobre el uso de drones rusos más rápidos y difíciles de interceptar.

Rusia lanzó este lunes una nueva ofensiva con drones contra Kiev y otras ciudades de Ucrania, en una jornada que dejó muertos, decenas de heridos y daños en edificios e infraestructura. Uno de los ataques alcanzó la sede de la Academia Nacional de Ciencias, ubicada en pleno centro de la capital ucraniana.
Al menos dos personas murieron como consecuencia del impacto contra el edificio de la Academia. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, había informado durante la jornada que 19 personas resultaron heridas en los diferentes ataques contra la ciudad y seis debieron ser hospitalizadas.
Las llamas alcanzaron parte del histórico edificio y los equipos de emergencia trabajaron entre los escombros para buscar posibles víctimas. También fueron alcanzados durante la ofensiva una empresa farmacéutica, estaciones de servicio y un centro médico de Kiev.
Drones más rápidos y difíciles de interceptar
En las últimas semanas, Rusia comenzó a utilizar contra Kiev y otras ciudades ucranianas drones a reacción capaces de volar a mayor velocidad y altura que los modelos utilizados anteriormente. Zelensky había señalado que las defensas ucranianas consiguieron interceptar poco más de la mitad de estos nuevos dispositivos.
La ofensiva no se limitó a la capital. En Dnipro, tres personas murieron durante un ataque contra un centro de negocios. Otra víctima fatal fue reportada en una oficina logística de Synelnykove.
El balance nacional continuó aumentando durante el día. Zelensky informó que los ataques rusos de este lunes dejaron nueve muertos y más de 80 heridos en diferentes puntos de Ucrania.
El ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, cuestionó especialmente el ataque contra la institución científica en pleno horario laboral. En este sentido, sostuvo que Rusia busca ampliar los límites de aquello que considera que la comunidad internacional está dispuesta a tolerar.

