El Kremlin repudia los ataques y respalda al liderazgo iraní

NewsITe
BUENOS AIRES.– Rusia expresó una condena categórica a los recientes ataques contra funcionarios y objetivos estratégicos en Irán, incluidos puntos vinculados a su programa nuclear. El pronunciamiento del Kremlin se produce en un contexto de máxima tensión en Medio Oriente y de creciente preocupación internacional por la seguridad de instalaciones sensibles como la central nuclear de Bushehr.
El portavoz presidencial Dmitry Peskov afirmó que Moscú rechaza “rotundamente” cualquier operación destinada a dañar o asesinar a miembros del liderazgo iraní. La declaración llega tras la confirmación en Teherán de la muerte de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y de Gholamreza Soleimani, jefe de las fuerzas voluntarias Basij, en hechos que aún son objeto de reconstrucción por parte de las autoridades iraníes.
Peskov sostuvo que se trata de acciones contra un “Irán soberano e independiente” y remarcó que Rusia se opone a este tipo de operaciones también cuando se dirigen contra otros países. En paralelo, desestimó que Estados Unidos haya presentado pruebas concretas sobre un supuesto intercambio de imágenes satelitales y tecnologías de producción de drones entre Moscú y Teherán, una acusación que Washington impulsa en distintos foros internacionales.
Alerta por la seguridad de la central nuclear de Bushehr
La corporación nuclear estatal rusa Rosatom se sumó al endurecimiento del tono. Su director, Alexei Likhachev, repudió el ataque registrado en las inmediaciones de la central de Bushehr y advirtió que disparar contra instalaciones nucleares en funcionamiento constituye una “flagrante violación” de las normas y principios básicos de la seguridad internacional.
De acuerdo con Likhachev, el episodio –descrito como el primero de este tipo desde el inicio de las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán– se produjo el martes, a las 18.11 hora de Moscú (15.11 GMT). Rosatom inició los preparativos para una tercera fase de evacuación de su personal técnico y administrativo: en la planta permanecen alrededor de 480 trabajadores rusos, según informó la compañía.
Las autoridades iraníes, a través de la Organización de Energía Atómica, aseguraron que el ataque no provocó daños materiales ni víctimas y que todas las medidas de seguridad funcionaron de manera adecuada. Sin embargo, calificaron el hecho como una violación del derecho internacional y reclamaron la intervención de organismos multilaterales para desalentar nuevos incidentes.
Preocupación del OIEA y advertencias ambientales
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, ya había advertido días atrás sobre los riesgos extremos que enfrenta la central de Bushehr. Grossi señaló que la situación alrededor de la planta es uno de los puntos que más preocupa al organismo en el contexto de la escalada bélica en Oriente Medio, donde confluyen conflictos locales, operaciones encubiertas y disputas de alcance global.
En un plano complementario, la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, alertó sobre el impacto ecológico de los ataques militares contra objetivos en territorio iraní. Tras los incendios y la densa columna de humo que cubrió sectores de Teherán el 8 de marzo, la funcionaria advirtió que los escombros y residuos –entre ellos petróleo quemado, equipos militares destruidos, municiones, sustancias químicas y restos de construcciones– podrían generar problemas ambientales de largo plazo.
- Riesgo de emisiones sin precedentes de gases de efecto invernadero.
- Posible contaminación del suelo, aguas subterráneas y áreas costeras.
“Condenamos rotundamente las acciones destinadas a dañar la salud o, aún más, a asesinar a representantes del liderazgo de un Irán soberano e independiente”, afirmó Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin.
Zajarova subrayó que las consecuencias ambientales no se limitarían a Irán, sino que podrían extenderse a toda la región e incluso más allá, en un escenario que suma presión sobre un sistema internacional ya tensionado por conflictos armados, sanciones cruzadas y disputas energéticas. En ese marco, Rusia busca presentarse como socio estratégico de Teherán y, al mismo tiempo, como actor que reclama respeto al derecho internacional y a las normas de seguridad nuclear.

