Rubio inicia gira clave por Sudamérica para reforzar la agenda de Trump

NewsITe
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, realizará entre el 8 y el 10 de septiembre una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú con el objetivo de consolidar alianzas estratégicas de Estados Unidos en Sudamérica. Según informó el Departamento de Estado, la visita se inscribe en la decisión del gobierno de Donald Trump de reforzar su presencia política, militar y comercial en el Hemisferio Occidental.
De acuerdo con el comunicado oficial, Rubio mantendrá reuniones con los principales socios de Washington en la región para abordar tres ejes centrales: el apoyo a Colombia tras el reciente terremoto, el fortalecimiento de la cooperación contra el narcoterrorismo y la profundización de los vínculos comerciales con estos países. La gira busca mostrar a la región como un bastión alineado con la agenda conservadora de la Casa Blanca en un contexto de creciente presión sobre el crimen organizado y los gobiernos que se consideran adversarios.
En el plano político, la Casa Blanca considera a los presidentes Abelardo de la Espriella, en Colombia, y Daniel Noboa, en Ecuador, como dos de sus aliados más firmes en Sudamérica. Ambos mandatarios representan el giro a la derecha que se consolidó en América Latina y el Caribe tras el regreso de Trump al poder en enero de 2025. La peruana Keiko Fujimori, cuya administración se sumó recientemente a la alianza de seguridad Escudo de las Américas, completa el tridente de gobiernos que buscan una relación preferencial con Washington.
Seguridad, narcotráfico y megacárceles en el centro de la agenda
La nueva etapa de vínculos entre Estados Unidos y estos países se apoya en una estrategia de mano dura contra el crimen organizado. Varios gobiernos de la región han impulsado la construcción de megacárceles al estilo salvadoreño, el despliegue de fuerzas militares en las calles y operativos conjuntos en fronteras sensibles, como la que comparten Colombia y Ecuador. Quito y Bogotá ya anunciaron operaciones coordinadas con el respaldo estadounidense.
Paralelamente, Washington puso en marcha una campaña de ataques militares contra cárteles de la droga, una política que generó críticas moderadas por parte de países que no comparten la agenda conservadora de Trump, como Brasil o México. Para la Casa Blanca, se trata de una ofensiva necesaria para “proteger al hemisferio” de las redes criminales, mientras que organizaciones de derechos humanos advierten sobre el riesgo de abusos y daños colaterales en zonas civiles.
Reconfiguración comercial y presión sobre los gobiernos adversarios
El viaje de Rubio también tiene un fuerte componente económico. La administración Trump reorientó su política comercial hacia acuerdos bilaterales recíprocos con socios afines, entre ellos Argentina y Ecuador. Colombia, por su parte, busca recuperar la certificación como aliado clave en la lucha antidrogas, que el país perdió el año pasado, y avanzar en una nueva agenda arancelaria favorable para sus exportaciones.
- Reafirmar el compromiso de Washington con un Hemisferio Occidental “seguro, próspero y democrático”.
- Impulsar la cooperación militar y de inteligencia contra el narcotráfico y el crimen organizado.
- Consolidar acuerdos comerciales bilaterales con gobiernos alineados con la Casa Blanca.
Al mismo tiempo, Estados Unidos mantiene una política de máxima presión sobre Cuba, ahora sin el paraguas regional que durante años le ofreció el exmandatario venezolano Nicolás Maduro, capturado recientemente. En este tablero, la figura de Marco Rubio aparece como ejecutor político de una estrategia que combina diplomacia, presión militar y negociación económica para reordenar el mapa de poder en América Latina.
“La gira de Marco Rubio busca consolidar un bloque de aliados que respalde la agenda de seguridad y comercio de Donald Trump en el Hemisferio Occidental”, señalan analistas consultados por medios internacionales.
Con esta visita, la Casa Blanca aspira a blindar su influencia en la región, asegurar socios confiables en temas de seguridad y abrir nuevas puertas para sus productos en mercados estratégicos, en un contexto global marcado por la competencia con otras potencias.

