Reconstrucción clave por el vigilador que terminó prendido fuego

NewsITe
La Justicia santafesina ordenó una reconstrucción completa del dramático episodio ocurrido en Rosario, donde un vigilador de 36 años terminó envuelto en llamas tras presentarse en su lugar de trabajo para reclamar una deuda salarial. El hombre, identificado como Pablo Olivetti, continúa internado en grave estado con quemaduras en el 40 por ciento de su cuerpo.
El hecho se registró el pasado 13 de marzo en la intersección de Provincias Unidas y Garay, en la sede de la empresa donde Olivetti se desempeñaba como vigilador de manera tercerizada. Aquel día, el trabajador se acercó para exigir el pago de haberes pendientes y, ante la falta de respuestas, se encerró en una garita del predio. Lo que comenzó como un reclamo laboral derivó en una secuencia aún rodeada de interrogantes.
La investigación quedó en manos de la fiscalía a cargo de Matías Edery, que busca determinar con precisión cómo se inició el fuego. La primera versión que circuló indicaba que el empleado se habría rociado con combustible y luego se habría prendido fuego con un encendedor. Sin embargo, con el avance de las pericias surgieron nuevas hipótesis que ponen en duda ese relato inicial.
Según dejaron trascender fuentes judiciales, una de las líneas de investigación apunta al posible mal funcionamiento de una pistola Taser que habría sido utilizada en medio del conflicto. Los peritos analizan si una descarga eléctrica pudo haber detonado el material inflamable presente en la escena, desatando el incendio que dejó a Olivetti con gravísimas heridas.
Bomberos Zapadores trabajan en informes técnicos que serán determinantes para reconstruir el episodio segundo a segundo. La reconstrucción ordenada por la Justicia se llevará a cabo en los próximos días, una vez que esos dictámenes estén concluidos, e incluirá la presencia de testigos y personal que intervino en el operativo de emergencia.
Peritajes y preguntas abiertas en la causa
El día del hecho, personal del lugar intentó sofocar las llamas utilizando extintores de polvo químico, hasta la llegada de los bomberos y una ambulancia del sistema de emergencias. Olivetti fue trasladado de inmediato al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde ingresó con signos vitales pero con severas lesiones cutáneas.
En paralelo al trabajo de los peritos de Bomberos, la fiscalía recaba testimonios de empleados, responsables de la empresa y personal de seguridad para establecer si existieron fallas en los protocolos de actuación, en el uso de dispositivos de control o en las medidas de prevención de riesgos laborales.
- Se analiza el origen exacto del fuego y la distancia desde la cual se habría disparado la Taser, en caso de confirmarse su intervención.
- Se evalúa el contexto del conflicto salarial y si hubo instancias previas de reclamo formal por parte del trabajador.
- Se buscan posibles registros de cámaras de seguridad que permitan reconstruir de forma objetiva la secuencia de hechos.
La reconstrucción pericial será clave para definir si se trató de un acto voluntario, un accidente derivado del uso de la Taser o una combinación de factores que agraven la responsabilidad penal de alguno de los intervinientes.
Mientras tanto, el caso mantiene en vilo al ámbito laboral de la seguridad privada en Rosario, donde gremios y organizaciones siguen con atención la evolución de la salud de Olivetti y reclaman que se esclarezcan las circunstancias de un episodio que, por ahora, abre más preguntas que respuestas.

