Ropa importada: fuerte baja en dólares, pero el consumo no despega

Apertura importadora, precios en caída y consumo estancado

La crisis se agudiza: la venta de ropa cayó un 12% y la industria de la  indumentaria sufre un fuerte golpe - | La Urbe

NewsITe

La apertura comercial en el sector textil volvió a encender las alarmas en la industria de la indumentaria. De acuerdo con un informe reciente de la Fundación Pro Tejer, el precio de la ropa y las telas importadas se abarató alrededor de un 25% en dólares en el último año. Sin embargo, la caída de valores no se tradujo en un repunte del consumo, golpeado por la pérdida del poder adquisitivo de los hogares argentinos.

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El relevamiento, al que accedió Noticias Argentinas y que abarca el período enero-octubre de 2025, describe un escenario de “tormenta perfecta” para los fabricantes locales: por un lado, un salto muy fuerte en las compras al exterior; por el otro, una disminución abrupta en los precios unitarios de las prendas importadas. La combinación deja a la producción nacional en clara desventaja en términos de competitividad.

Según el trabajo de Pro Tejer, la eliminación de los llamados “valores criterio” de la Aduana dejó al mercado sin precios de referencia para evaluar las importaciones. En la práctica, esto facilitó el ingreso de mercadería a precios de remate, especialmente proveniente de China y de otros grandes exportadores de textiles de Asia.

Una invasión de productos y presión sobre la industria local

Los datos del informe son elocuentes. Entre 2024 y 2025, las importaciones de ropa terminada se dispararon 166%, hasta alcanzar 32.324 toneladas. Al mismo tiempo, el precio promedio por tonelada se desplomó 24%, al pasar de u$s 23.463 a u$s 17.850. Es decir, ingresa mucha más ropa del exterior y a valores cada vez menores.

  • En confecciones, las cantidades importadas crecieron 217%, con una baja de 26% en el valor por tonelada.
  • En tejidos de punto, el volumen saltó de 39.000 a casi 95.000 toneladas, con una reducción de 27% en el precio promedio.

Para los empresarios del sector, este escenario no solo presiona a la baja los precios, sino que también pone en riesgo empleos y la continuidad de muchas pymes textiles. Con una demanda interna deprimida y mayores dificultades para competir, el margen para sostener la producción se vuelve cada vez más acotado.

Cruce con el Gobierno y debate por el rol de la industria

En ese contexto, el presidente de Fundación Pro Tejer, Luciano Galfione, cuestionó públicamente las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Ambos funcionarios minimizaron el impacto de las importaciones sobre el empleo y apuntaron contra los precios de la ropa fabricada en el país, a los que calificaron de elevados.

“Los sectores productivos no son de interés para esta administración. Las autoridades casi no han nombrado la palabra industria y lo único que han dicho es que se adapten o que mueran”, afirmó Galfione al evaluar la política oficial.

El dirigente textil planteó que, sin algún tipo de esquema que ordene las importaciones y permita condiciones de competencia más equilibradas, la capacidad productiva local puede sufrir un deterioro difícil de revertir en el mediano plazo. La discusión se inscribe en el debate más amplio sobre el modelo económico y el lugar de la industria en la política oficial.

Precios relativos: la ropa más barata frente a otros rubros

El informe también recurre a datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) para poner en contexto el comportamiento de los precios relativos. Tomando como base 100 el año 2017, el rubro “Prendas de Vestir y Calzado” se ubicó en 83,1 puntos en diciembre pasado, lo que implica una caída real del 16,9% en siete años.

En paralelo, otros sectores de la economía mostraron incrementos muy por encima de la inflación general. Restaurantes y Hoteles avanzaron 24% en términos reales frente a 2017, mientras que Alimentos y Bebidas subieron 10,1% en el mismo período. En ese marco, la ropa aparece hoy como un bien relativamente barato dentro del conjunto del consumo.

La paradoja que señalan los industriales es que, aun con prendas más accesibles en dólares y en términos reales, la demanda no se recompone por la fuerte erosión del salario real. La combinación de apertura acelerada, caída del consumo y presión competitiva extranjera mantiene en tensión a todo el eslabón textil, desde los fabricantes de hilados hasta los comercios minoristas de indumentaria.

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