El tecladista oriundo de San Nicolás forma parte desde 2019 de Pablo el Enterrador, histórica banda rosarina de rock progresivo y sinfónico. Participa en la composición de nuevo material y en la preparación de un disco en vivo tras los 50 años del grupo.

Valentín Cúneo
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Román Oviedo, músico oriundo de San Nicolás e integrante de la histórica banda rosarina Pablo el Enterrador, atraviesa una etapa particular dentro de su recorrido artístico. Desde 2019 ocupa el lugar de tecladista en una agrupación considerada una referencia del rock progresivo argentino y participa actualmente en la composición de nuevo material y en la producción de registros inéditos.
Pablo el Enterrador nació en Rosario a comienzos de la década del 70, entre 1971 y 1973, con una formación integrada por Jorge “Turco” Antún, Carlos “Koki” Andon Brandolini, Juan Carlos Savia, Rubén Goldín y Lalo de los Santos. Identificada con el rock sinfónico y con influencias folk, la banda realizó su debut en 1973 durante la segunda fecha de la Organización Independiente Rosarina de Rock. Con el paso de los años, el grupo atravesó una reorganización que incorporó a José María Blanc, Omar López y Marcelo Sali, mientras Antún permaneció como el único miembro fundador dentro de la formación renovada.
El músico nicoleño se incorporó al grupo aportando su trabajo en sintetizadores y teclados para sostener las complejas estructuras y arreglos que caracterizan al proyecto desde hace décadas. Su llegada se produjo de manera inesperada, a partir de un vínculo musical previo y de una serie de coincidencias que terminaron acercándolo a la banda rosarina.
“Nací en zona centro, iba al colegio Don Bosco a la primaria y en mi adolescencia nos mudamos cerca del “campito” que estaba totalmente deshabitado en esa época, éramos sólo dos casas sobre calle Viale y el resto campo. A la secundaria fui a la PF de Somisa”, recordó Oviedo sobre sus años en San Nicolás.
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La música apareció temprano en su vida, impulsada por el ambiente familiar y por la cercanía con la academia Yamaha de Omar Merino: “Desde chico me interesó la música, mi viejo escuchaba vinilos y después CD a todo volumen, tenía su cuartito donde dibujaba mientras sonaban los discos. Me acuerdo que escuchaba Beatles, Abba, Pink Floyd, Alan Parsons, Sinatra, de todo, y yo siempre ahí dando vueltas. Cerca de casa estaba la academia Yamaha, del querido Omar Merino, y me inscribí para aprender a tocar el teclado”.
“Pasaron los años y fui aprendiendo hasta tocar doble teclado con pedalera y acompañamientos, era entretenido y mientras pasaron los años fui terminando todos los cursos hasta recibirme. Habré tenido unos 12 años cuando empecé. Después tuve unos cuantos años donde dejé de estudiar música en la adolescencia hasta que me vine a vivir a Rosario y ahí volví a tocar pero ya en bandas, que es otra cosa totalmente distinta y era todo nuevo para mí”, agregó.
Del under rosarino al progresivo
Ya instalado en Rosario, Oviedo comenzó a integrarse en distintas bandas amateurs, inicialmente dedicadas a covers y luego orientadas a composiciones propias vinculadas al rock, hard rock y metal: “Con el tiempo fui incorporando mucha más música a lo que escuchaba en el día a día, música más compleja, y se puede decir que lo mío es el rock progresivo, el rock pesado y la mezcla de ambos géneros que es el metal progresivo”.
Entre sus experiencias más importantes recuerda su paso por Vampiro, banda vinculada al under heavy rosarino: “Formé parte de Vampiro hasta su disolución, su líder fue Roberto Dibernardi, quien se puede decir que fue el primero que me hizo sentir que estaba en una banda ´seria´ ya que eran ensayos donde realmente se ensayaba a conciencia y luego daba sus frutos, ya que terminábamos siendo soporte de Rata Blanca, Logos o alguna otra banda de Bs. As. que pisara Rosario”.
“Respecto a bandas de rock progresivo under rosarinas, es casi nula la oferta y tampoco hay mucho apoyo ni difusión ya que es un género que no despierta mucho interés en la gente”. A su vez, destacó que dentro de sus principales influencias aparecen figuras internacionales del teclado y el rock sinfónico como Keith Emerson, Tony Banks, Rick Wakeman, Eddie Jobson, Martin Orford, Clive Nolan, Jem Godfrey y Jordan Rudess.
La llegada a Pablo el Enterrador
La incorporación de Oviedo a Pablo el Enterrador tuvo como punto de partida una charla musical con Pablo Padín, cantante de Dios Salve a la Reina: “Un día estábamos en su casa escuchando Genesis y Phil Collins, los dos somos archi fanáticos, y me dice ´¿vos no conocés a Pablo El Enterrador?´, le digo que no y me dice ´Ah, porque sos de San Nicolás, sino de cabeza que estabas ahí conmigo cuando tocaban los Pablos´”.
Acto seguido a esa charla, “saca un CD y lo pone… era Genesis pero versión rosarina, no lo podía creer. Me llevé los discos y me hice fan de la banda a primera escucha”, sumó Oviedo.
Meses después, mientras ofrecía un piano digital a la venta, recibió el contacto de José María Blanc, cantante del grupo: “La cuestión es que me fui a probar, todo perfecto, y a los dos o tres días me dice si no quiero formar parte de Pablo El Enterrador ya que no estaban conformes con uno de los tecladistas. Empezamos a juntarnos fines de semana para ir sacando los temas y ajustando sonidos y en uno o dos meses ya estaba ensayando con ellos, fue todo muy rápido e inesperado”.
“Se siente primero un honor ocupar semejantes zapatos como los del Turco Antún, un genio rosarino que se nos fue muy temprano, y también mucha responsabilidad ya que el legado de la banda es respetado por muchas personas no sólo en Argentina sino que han roto barreras editando sus discos en Brasil, España y Japón. Realmente me siento un privilegiado, porque además es el estilo de música que me gustaba escuchar y no tenía banda donde poder aplicar todo lo escuchado”, comentó.

Pablo El Enterrador, cinco décadas de historia
La historia de Pablo el Enterrador comenzó en Rosario entre 1971 y 1973. La formación original reunió a Jorge “Turco” Antún, Carlos “Koki” Andon Brandolini, Juan Carlos Savia, Rubén Goldín y Lalo de los Santos. Cultores del rock sinfónico con elementos folk, debutaron en 1973 durante la segunda fecha de la Organización Independiente Rosarina de Rock. Con el tiempo, la banda reorganizó su formación con José María Blanc, Omar López y Marcelo Sali, manteniendo a Antún como único integrante fundador.
El grupo grabó su primer álbum en 1979 y finalmente lo editó en 1983 bajo el nombre Pablo el Enterrador. Entre 1995 y 1997 trabajó en “2”, también conocido como “Sentido de lucha”, mientras que posteriormente desarrolló “Threephonic”. Poco antes de finalizar ese trabajo falleció Jorge Antún, el 2 de noviembre de 2005. En 2024, Pablo el Enterrador celebró sus 50 años de trayectoria, confirmando la continuidad de un proyecto que logró sostenerse durante cinco décadas dentro del rock progresivo argentino.
Mientras tanto, Oviedo participa activamente del presente creativo del grupo: “Ahora estamos con Pablo componiendo temas nuevos para el próximo disco y mezclando el disco doble en vivo de cuando tocamos en el teatro El Círculo por los 50 años de la banda, con algún bonus track como el de la presentación que hicimos en el programa de Lito Vitale “Anfitrión”, y otras versiones inéditas que andan dando vueltas por ahí de temas que fueron descartados de discos anteriores. Hay mucho material pero todo sin terminar, tenemos unos cuantos meses por delante”.

