Crearon un robot con inteligencia artificial para asistir terapias de niños con autismo

El robot fue desarrollado por investigadores del CSIC y comenzó a utilizarse de manera experimental en un centro especializado de Madrid. Funciona como un “coterapeuta” que acompaña las sesiones para mejorar la comunicación social, la motivación y el estado emocional de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

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Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Madrid, desarrolló un robot con inteligencia artificial destinado a acompañar terapias de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). El dispositivo ya comenzó a utilizarse de manera experimental junto a profesionales del centro especializado Deletrea, en la capital española.

El proyecto busca sumar una herramienta de apoyo a los tratamientos tradicionales para fortalecer la comunicación social, la motivación y el estado emocional de los pacientes. En ese marco, el desarrollo forma parte de la iniciativa Emorobcare, que combina robótica social, modelos matemáticos y técnicas avanzadas de inteligencia artificial para interactuar de forma autónoma con los niños durante las sesiones.

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Según explicaron desde el CSIC, el robot cumple el rol de “coterapeuta”. Es decir, no reemplaza al profesional, sino que actúa como mediador y facilitador de la comunicación. Además, utiliza luces, colores y respuestas diseñadas para captar la atención de los chicos, un aspecto considerado fundamental en las terapias para personas con TEA.

Cómo funciona el robot con inteligencia artificial

El sistema integra distintas tecnologías para mantener una interacción fluida con los pacientes. En primer lugar, emplea modelos de reconocimiento de voz que transforman en texto las conversaciones que mantienen los presentes durante la sesión.

Posteriormente, modelos de lenguaje procesan esa información y generan una respuesta acorde al contexto. Finalmente, un sintetizador convierte ese texto en audio con la voz característica del robot, lo que permite sostener un diálogo natural con los niños.

A su vez, el dispositivo incorpora cámaras y sistemas de visión artificial capaces de detectar movimientos de la cabeza y de las manos, además de estimar el nivel de atención de su interlocutor. Esa información visual se combina con los datos obtenidos por audio para adaptar las respuestas y las expresiones emocionales en tiempo real.

Una de las principales diferencias respecto de otros robots sociales disponibles en el mercado es su avanzado sistema de toma de decisiones y su modelo emocional. Gracias a estas capacidades, puede modificar su comportamiento, expresar distintos estados de ánimo y reaccionar de manera flexible según la evolución de cada terapia.

Los otros usos que podría tener la tecnología

Aunque las primeras pruebas se realizan en terapias para niños con autismo, los investigadores consideran que la plataforma tiene potencial para otros ámbitos. Entre las aplicaciones previstas figuran el acompañamiento de adultos mayores que viven solos, programas de enseñanza de idiomas y la asistencia de pacientes con internaciones prolongadas.

Asimismo, el robot podría contribuir a reducir la sensación de soledad, favorecer la estimulación cognitiva y brindar contención emocional en distintos contextos sanitarios y educativos.

“El robot es un coterapeuta: un mediador y facilitador de la comunicación social con los chicos”, remarcaron desde el centro Deletrea, donde ya comenzaron las primeras experiencias con el dispositivo.

De este modo, la robótica social y la inteligencia artificial avanzan hacia una mayor integración en ámbitos como la salud y la educación, con el objetivo de ofrecer nuevas herramientas de apoyo para pacientes, familias y equipos profesionales.

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